En el encuentro conmemorativo por los 20 años de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE) en México, el padre Leonel Narváez, fundador de la Fundación para la Reconciliación, y Federico Rodríguez, líder de la organización en el país, expusieron los fundamentos, alcances y desafíos del modelo que ha sido implementado en 21 países.
Narváez inició su intervención con una reflexión sobre la polarización global y la necesidad de superar el resentimiento como condición para la paz. “Nunca lograremos la paz y convivencia si no superamos la rabia, los rencores, los deseos de venganza”, afirmó. En su visión, el perdón no es una opción moral, sino una herramienta política y social para la transformación de conflictos.
El sacerdote colombiano explicó que el modelo ESPERE se basa en una metodología que combina elementos psicológicos, emocionales y espirituales. “Nada tan fuerte como la no violencia del perdón”, sostuvo. En este sentido, criticó los sistemas punitivos tradicionales: “Nosotros creemos en la justicia que no sale, no en la justicia que elimina”.
Narváez también abordó el papel de las cárceles en la reproducción de la violencia. “Las cárceles se convierten en universidades del crimen”, dijo. Por ello, defendió la implementación de procesos restaurativos que permitan a los internos reconstruir sus vínculos sociales. “La paz no se logra con armas ni con castigos, sino con diálogo”, agregó.
Por su parte, Federico Rodríguez detalló el trabajo realizado en México desde 2003. “Estamos celebrando 20 años de ESPERE en México”, anunció. Explicó que el proceso consta de entre 10 y 12 sesiones, divididas en dos etapas: “Las primeras 5 o 6 sesiones son de perdón, luego otras 5 o 6 de reconciliación”.
Rodríguez informó que la Fundación tiene presencia en casi todos los estados de la República y que cerca de 1000 voluntarios han sido formados como facilitadores. “Tenemos presencia en casi todos los estados de la República”, dijo. “Cerca de 1000 voluntarios han sido formados como facilitadores”.
Una de las frases centrales del modelo fue destacada por Rodríguez: “La reconciliación es una decisión sobre cómo será la relación con el otro”. Esta idea resume el enfoque de ESPERE, que busca no solo sanar heridas individuales, sino reconstruir el tejido social.
Ambos ponentes coincidieron en que el perdón no implica olvido ni impunidad, sino una transformación consciente de la relación con el pasado. “Tenemos que perdonarnos siempre, hasta 70 veces 7”, concluyó Narváez, citando a Jesús.

