El modelo de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE), desarrollado por la Fundación para la Reconciliación, comenzó a implementarse en México como parte de una estrategia para enfrentar la violencia estructural y promover procesos de justicia restaurativa. La iniciativa se encuentra activa en varios estados, con participación de diócesis, voluntarios y autoridades penitenciarias.
Durante el encuentro conmemorativo por los 20 años de ESPERE en México, Federico Rodríguez, líder de la Fundación en el país, confirmó que el modelo ya opera en múltiples entidades federativas. “Tenemos presencia en casi todos los estados de la República”, indicó. “Cerca de 1000 voluntarios han sido formados como facilitadores.”
El modelo consiste en sesiones estructuradas que abordan el perdón y la reconciliación como procesos personales y comunitarios. “Las primeras 5 o 6 sesiones son de perdón, luego otras 5 o 6 de reconciliación”, explicó Rodríguez. Estas sesiones se imparten en comunidades, escuelas, cárceles y espacios religiosos.
En Michoacán, Monseñor Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Morelia, informó que se ha establecido un diálogo directo con la Secretaría de Seguridad Pública y con los directores de los penales para aplicar el modelo en centros de reclusión. “Estamos en diálogo con la Secretaría de Seguridad, con los penales, con los directores, con los internos, con los facilitadores, con las diócesis”, señaló.
El padre Leonel Narváez, fundador de la Fundación para la Reconciliación, explicó que el modelo ESPERE ha sido implementado en 21 países y que su enfoque se basa en superar el resentimiento como condición para la paz. “Nunca lograremos la paz y convivencia si no superamos la rabia, los rencores, los deseos de venganza”, dijo. Narváez propuso que los sistemas judiciales incorporen mecanismos de verdad, reparación y reintegración. “Nosotros creemos en la justicia que no sale, no en la justicia que elimina”, afirmó.
Una de las frases centrales del modelo fue destacada por Rodríguez: “La reconciliación es una decisión sobre cómo será la relación con el otro.” Esta idea resume el enfoque del proyecto, que busca transformar las relaciones humanas desde la raíz del conflicto.
Narváez concluyó con una cita bíblica que sintetiza el espíritu del modelo: “Tenemos que perdonarnos siempre, hasta 70 veces 7.” Esta frase fue presentada como fundamento ético de una propuesta que ya se encuentra en marcha en México y que busca consolidarse como política pública en materia de justicia restaurativa.

