El arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, afirmó que la Iglesia católica mantiene su compromiso con la construcción de la paz y la reconciliación, pero recalcó que es responsabilidad exclusiva de las autoridades civiles garantizar la aplicación de la ley y que quienes cometan delitos cumplan sus penas.
“Es responsabilidad de la autoridad civil hacer justicia, que el delincuente cumpla sus penas. Lo que proponemos nosotros son alternativas complementarias”, señaló durante una rueda de prensa en Morelia, en la que abordó el papel de la Iglesia frente a fenómenos de violencia, crimen organizado y reinserción social.
El prelado explicó que los talleres de diálogo en los que han participado obispos, sacerdotes, religiosas y laicos no están dirigidos a negociar con grupos delictivos, sino a formar capacidades de mediación y solución de conflictos. “Queremos aprender a dialogar, poner modelos y alternativas de reconciliación”, indicó.
Respecto a los encuentros con personas que han estado involucradas en actividades delictivas, Garfias señaló que, en ocasiones, algunos de estos actores se han acercado a la Iglesia en busca de orientación espiritual o vías de reintegración a la vida civil. Sin embargo, aclaró que dichos acercamientos no implican una estrategia institucional para sustituir a las autoridades en su función.
El arzobispo se refirió también a experiencias internacionales como el modelo de justicia transicional en Colombia, donde existen mecanismos para que quienes buscan reinsertarse puedan cumplir parte de su condena a través de servicios comunitarios o compromisos públicos. No obstante, subrayó que su aplicación en México debe ser una decisión soberana del Estado, con apego a la legalidad.
“No estamos planteando que no haya castigo. Lo que proponemos como Iglesia es generar caminos de reconciliación y acompañamiento, pero la sanción penal corresponde exclusivamente a las autoridades”, reiteró.
En este marco, también hizo referencia al trabajo de la pastoral penitenciaria, que acompaña a personas privadas de su libertad y a sus familias. Dijo que esta labor, que incluye visitas, atención espiritual y acceso a los sacramentos, forma parte de una tradición pastoral consolidada desde hace décadas.
“La Iglesia visita los centros penitenciarios por lo menos una vez por semana. Se ofrece acompañamiento sacramental y atención a las familias. Es una tarea que tiene más de 50 años y se sigue realizando con apoyo de las autoridades penitenciarias”, explicó.
El arzobispo concluyó que la búsqueda de paz debe considerar múltiples dimensiones, desde la justicia penal hasta la sanación personal y comunitaria. “Queremos colaborar con las autoridades, no sustituirlas. Nuestra tarea está en el ámbito del perdón, la reconciliación y la esperanza”.

