Durante una misa celebrada con integrantes del movimiento de Cursillos de Cristiandad, el padre Emanuel Hernández Almanza compartió su testimonio vocacional, recordando cómo vivió su primer retiro espiritual, al que se refirió como “el bolsillo”, y cómo esa experiencia marcó su camino hacia el sacerdocio.
El sacerdote recordó que fue en su adolescencia, a los 15 años, cuando recibió la invitación para participar en un retiro, misma que inicialmente no tomó en serio y dejó sobre la mesa. Fue gracias a la insistencia de su hermana que decidió asistir. “Dije: si con eso me deja de molestar, voy a ir”, compartió ante los asistentes.
Aunque su expectativa era permanecer solo una semana, relató que la experiencia lo tocó profundamente y despertó en él un interés genuino por la vida espiritual. En ese momento, llevaba ya varios años en el seminario, pero recordó cómo esa vivencia reforzó su camino. “No me costó nada dejar mi casa ni a mi familia. Mi mamá esperaba mi llamada para ir por mí, pero esa llamada nunca llegó”, expresó.
Durante la homilía, el padre Hernández invitó a la comunidad a seguir orando por quienes han recibido el llamado a un retiro o servicio dentro de la Iglesia, especialmente los jóvenes. “A veces se recibe la invitación y se deja ahí, sin hacer nada. Pero Dios sigue tocando corazones, y debemos acompañar con oración a quienes han sido llamados”, dijo.
En el contexto del tiempo pascual, también destacó la importancia del testimonio en la vida cristiana, aludiendo al libro de los Hechos de los Apóstoles. “Cada uno de nosotros estamos llamados a compartir la experiencia que hemos tenido con el Señor. No siempre es fácil, pero es parte de nuestro caminar como discípulos”, señaló.
Al finalizar, exhortó a los cursillistas a seguir preparándose espiritualmente y a ofrecer la Eucaristía por quienes participarán en los próximos retiros, pidiendo al Espíritu Santo que ilumine sus corazones y los disponga para vivir un verdadero encuentro con el Señor.

