El sonido de los nuevos monoplazas de Fórmula 1 para 2026 retumbó en el Circuito Internacional de Baréin durante el primer día de pruebas de pretemporada, una jornada que dejó más preguntas que certezas, pero también señales claras sobre el rumbo que podría tomar el campeonato. Aunque aún es temprano para definir jerarquías, el arranque dejó momentos que marcaron el ritmo del día.
La atención se centró en Cadillac, el equipo debutante que continúa construyendo su identidad en la categoría. Sergio Pérez y Valtteri Bottas completaron 107 vueltas, casi dos Grandes Premios en pleno desierto, un logro notable para una escudería que hace apenas un año recibió la confirmación oficial de su ingreso. Cumplieron plazos, presentaron uno de los primeros autos de la parrilla y dejaron buenas sensaciones en el shakedown de Barcelona. En Baréin mantuvieron esa línea, mostrando detalles técnicos que llamaron la atención del paddock. Pat Symonds, consultor de ingeniería, destacó que el equipo trabaja con un “proceso sólido” y un programa de desarrollo “agresivo”, consciente de que la temporada será un aprendizaje constante.
Williams también aprovechó el día. Tras perderse el shakedown por retrasos en la producción, el FW48 finalmente rodó con Carlos Sainz por la mañana y Alex Albon por la tarde. El resultado fue un total de 145 vueltas, la cifra más alta del día. James Vowles, director del equipo, celebró que el auto “no tenía defectos” y que los pilotos ofrecieron comentarios positivos, aunque pidió cautela y recordó que aún no han trabajado en la puesta a punto.
Red Bull, por su parte, inició una nueva etapa con su unidad de potencia desarrollada junto a Ford. Max Verstappen completó 136 vueltas, más que cualquier otro piloto, y encabezó la sesión matutina. Toto Wolff, desde Mercedes, reconoció que Red Bull sigue siendo “el punto de referencia” y destacó la energía que despliegan en las rectas. Verstappen, fiel a su estilo, evitó conclusiones anticipadas y recordó que el proyecto de la nueva unidad de potencia aún está en fase de descubrimiento, aunque la fiabilidad mostrada en el primer día fue un buen indicio.
Mercedes vivió la primera molestia visible de la pretemporada. Tras un shakedown impecable en Barcelona, el equipo llegó a Baréin con la intención de afinar detalles, pero se encontró con problemas de equilibrio, bloqueo de frenos y tracción irregular. George Russell completó una distancia cercana a un Gran Premio, pero el W17 mostró inconsistencias que obligaron al equipo a revisar configuraciones. Kimi Antonelli pasó varias horas en el garaje por un problema en la suspensión, aunque regresó a la pista en la última hora para completar tandas largas. Andrew Shovlin reconoció que aún están aprendiendo cómo se comporta el auto y que tienen trabajo por delante para entrar en la ventana óptima.
El primer día dejó contrastes: un debutante que sorprendió, un campeón que mantiene su ritmo, un histórico que recupera terreno y un gigante que tropieza. Las pruebas continuarán, y con dos jornadas más por delante, el panorama podría cambiar rápidamente. Por ahora, Baréin dejó claro que la temporada 2026 ya empezó a tomar forma, aunque todavía nadie se atreve a revelar sus cartas.

