La música comenzó antes del primer lanzamiento. Una pequeña orquesta recorrió los pasillos del loanDepot Park y marcó el ambiente que acompañaría a la República Dominicana durante más de dos horas, en una jornada en la que el bateo dominicano sostuvo el compás hasta cerrar una victoria por 12-1 sobre Países Bajos, definida por la regla de nocaut del Clásico Mundial de Béisbol.
El juego tomó rumbo definitivo en la séptima entrada, cuando el cuadrangular de Juan Soto amplió la ventaja a diez carreras y activó el final anticipado. Fue el cierre de una actuación ofensiva que incluyó cuatro jonrones y un ataque de seis anotaciones en el quinto episodio.
Vladimir Guerrero Jr. abrió el camino con un batazo de dos carreras en la tercera entrada, que desató la celebración característica del equipo dominicano. Poco después, Junior Caminero conectó su segundo cuadrangular del torneo, un batazo de 424 pies con velocidad de salida de 115.8 mph, uno de los más fuertes registrados en las últimas ediciones del Clásico. Austin Wells añadió otro jonrón de dos carreras para colocar el marcador 9-1, y un elevado de sacrificio de Ketel Marte completó el racimo.
La ofensiva dominicana suma siete cuadrangulares en sus primeros dos juegos y comparte el liderato del Grupo D con Venezuela, ambos con marca de 2-0. Países Bajos, con registro de 1-2, quedó en una posición comprometida de cara al cierre de la fase de grupos.
En el montículo, Luis Severino trabajó cuatro entradas y permitió una carrera, producto de un jonrón solitario de Didi Gregorius. El bullpen neerlandés no logró contener la alineación dominicana y otorgó ocho bases por bolas que facilitaron las oportunidades de anotación.
República Dominicana buscará mantener el paso perfecto cuando enfrente a Israel el lunes, mientras que Países Bajos intentará cerrar con marca de 2-2 en su duelo del martes, también ante Israel. El Grupo D continúa ajustándose, pero la potencia dominicana ya marcó el ritmo en Miami.

