Los Gigantes necesitaban una noche así. Tras un inicio de temporada irregular y cuatro derrotas consecutivas en Oracle Park, San Francisco finalmente logró conjuntar pitcheo y bateo para imponerse 6-0 a los Filis, en un juego donde Robbie Ray marcó el ritmo desde la loma y la ofensiva respondió con una producción que no había aparecido en semanas.
Ray trabajó 6.2 entradas en blanco, ponchó a siete y limitó a Filadelfia a solo tres hits y tres bases por bolas en su tercera apertura del año. Su dominio permitió que la ofensiva, hasta ahora la de menor OPS en MLB (.578), encontrara el momento para atacar al as Cristopher Sánchez, quien recibió 11 imparables y cuatro carreras en poco más de cinco episodios, su salida más castigada de la temporada.
La parte alta del orden respondió desde el primer inning. Willy Adames abrió con doble, Matt Chapman lo llevó a tercera con sencillo y Luis Arráez produjo la primera carrera con un rodado que adelantó a los Gigantes 1-0. En la quinta entrada, Chapman y Arráez volvieron a aparecer con imparables productores que ampliaron la ventaja, mientras que en el sexto Jung Hoo Lee, como emergente, elevó de sacrificio para el 4-0.
La historia de la noche, sin embargo, la escribió el novato Daniel Susac. Con sencillos en sus dos primeras apariciones, se convirtió en el primer jugador desde Ted Cox en 1977 en iniciar su carrera de 5-5. Aunque falló en su tercer turno, regresó en el octavo episodio con un triple productor de dos carreras, sus primeras impulsadas en Grandes Ligas, para colocarse con un encendido 6-7 en sus primeros tres juegos.
El ataque de 11 hits —seis de ellos combinados entre Adames, Chapman y Arráez— marcó la diferencia en una noche donde San Francisco finalmente encontró sincronía. Con Ray en control absoluto y la ofensiva respondiendo, los Gigantes rompieron su mala racha y mostraron la versión que buscan consolidar en esta joven temporada.

