Durante su homilía, el sacerdote Julio César Fajardo Aguilar exhortó a la comunidad a asumir la fe como un compromiso que trascienda los espacios del templo y se exprese en acciones concretas en favor de la sociedad, la justicia y el bien común.
El sacerdote subrayó que la caridad cristiana “brota de una experiencia de amor” y que esta debe reflejarse en obras, no limitarse a un sentimiento o a la participación en celebraciones religiosas. “Si la fe está limitada a estos cuatro muros… no sirve para nada”, afirmó, al insistir en que el testimonio de vida debe ser visible en la vida pública.
En este sentido, insistió en que “un buen cristiano es un buen ciudadano”, y destacó que ello implica participar activamente en la vida democrática, ejercer el voto y cumplir con las obligaciones fiscales. Retomando un pasaje evangélico y la enseñanza de San Agustín, indicó que “el impuesto es la bolsa común del bien común” y que debe entenderse como una contribución para el beneficio de todos.
Uno de los puntos centrales de su mensaje fue la situación de la salud pública. Denunció la falta de medicamentos para pacientes con cáncer, en particular la carencia de quimioterapias, y anunció que propondrá al Episcopado hacer un llamado formal a las autoridades para que cumplan su responsabilidad en la materia.
Fajardo ejemplificó la necesidad de que la fe impulse acciones comunitarias con casos concretos, como peregrinaciones que, al llegar, se encuentran con basura en las calles, o la organización de vecinos para rehabilitar su entorno. Enfatizó que la transformación comienza con acciones locales y que Dios “es providente” para quien actúa con rectitud y responsabilidad.
Finalmente, reiteró su llamado a no “cerrar el corazón” ante las necesidades de los demás y a participar en la construcción de una sociedad más justa, en la que la fe se traduzca en compromiso cívico, solidaridad y exigencia legítima a las autoridades para garantizar servicios esenciales como la salud.

