Josh Naylor necesitó una sola noche para cambiar el rumbo de su inicio de temporada. Enterado en el bache más prolongado desde su llegada a los Marineros, el inicialista conectó jonrones en sus dos primeros turnos del lunes y encaminó a Seattle a una victoria de 6-2 sobre los Astros, resultado que aseguró la barrida de cuatro juegos en el T-Mobile Park.
Naylor llegó al encuentro sin extrabases en 66 apariciones al plato, la segunda sequía más larga en MLB, y con un promedio y slugging idénticos de .102 tras un inicio de 59-6. La actuación contrastó con su producción del año anterior, cuando registró un slugging de .462 y se consolidó como cuarto bate en la alineación.
El primer cuadrangular llegó en el capítulo inicial, un batazo de 365 pies ante una recta de Mike Burrows. En su siguiente turno, Naylor conectó un batazo de 111.5 mph y 433 pies hacia el jardín central, la zona más profunda del estadio. Entre ambos swings impulsó las primeras cinco carreras de Seattle y triplicó su total de remolcadas en la campaña.
El desempeño recordó por qué los Marineros le otorgaron un contrato de cinco años y 92.5 millones de dólares tras su llegada en la Fecha Límite de Cambios de 2025. Su sequía estuvo cerca de terminar el 4 de abril, cuando Jo Adell le robó un cuadrangular en un partido en el que el guardabosque de los Angelinos evitó tres vuelacercas.
El arranque explosivo del lunes marcó el tono para un equipo que buscaba apenas su segunda barrida de cuatro juegos sobre Houston desde su llegada a la Liga Americana en 2013. La ofensiva de Seattle ha mostrado un repunte significativo: 29 de sus 69 carreras en la temporada llegaron en los últimos cuatro días.
La serie dejó claro que los Marineros han encontrado ritmo en casa y que Naylor, tras semanas de frustración, vuelve a ser una pieza central en la producción ofensiva del club.

