La temporada 2025 de las Grandes Ligas llegó a su fin, los campeones ya fueron coronados y la euforia del otoño se disipa entre los ecos de los batazos que definieron campeonatos. Sin embargo, el béisbol sigue vivo más allá del último out. Con la temporada muerta en marcha, la conversación se traslada al terreno de los reconocimientos, donde los nombres más brillantes del año compiten por un lugar en la historia: los Premios BBWAA 2025.
En la Liga Nacional, la expectación gira en torno a Shohei Ohtani, quien persigue un registro reservado para los inmortales. El japonés de los Dodgers busca su cuarto premio al Jugador Más Valioso, tercero de manera consecutiva, lo que lo colocaría junto a Barry Bonds como el único en lograr semejante hazaña. Ohtani firmó una temporada monumental con 55 cuadrangulares, 102 impulsadas y 146 carreras anotadas, liderando la liga en ofensiva, mientras que desde la lomita sumó efectividad de 2.87. Su capacidad para dominar ambos lados del juego lo mantiene como el rostro más impactante del béisbol moderno.
Pero la lucha no está resuelta. Kyle Schwarber, de los Filis, llega con argumentos poderosos: 56 jonrones, 132 remolcadas y un liderato que devolvió a Filadelfia al trono del Este. Del otro lado, Juan Soto se estrenó con los Mets combinando poder y velocidad: 43 vuelacercas y 38 robos de base, además de su habitual temple para negociar boletos. El dominicano consolidó su madurez en un año que lo devolvió a la élite del Viejo Circuito.
En la Liga Americana, la atención se reparte entre gigantes consolidados y figuras emergentes. Aaron Judge, símbolo de los Yankees, volvió a firmar una temporada de calibre histórico con 53 cuadrangulares, promedio de .331 y el liderazgo en WAR, sosteniendo el peso de un equipo que no renuncia a su linaje. Cal Raleigh, de los Marineros, rompió los límites de su posición al disparar 60 jonrones —récord para un catcher— y guiar a Seattle a su primer título divisional desde 2001. Mientras tanto, José Ramírez combinó poder y velocidad en una campaña de 30-40 que impulsó a los Guardianes a un regreso épico en la Central.
La carrera por el Cy Young promete una pugna igual de intensa. En la Nacional, el joven Paul Skenes, de los Piratas, se erige como fenómeno al dominar la liga con efectividad de 1.97, mientras que Yoshinobu Yamamoto, campeón con los Dodgers, mostró constancia de as en 30 aperturas. Cristopher Sánchez sostuvo el pulso de los Filis con un año de ensueño, y cada lanzamiento suyo reflejó madurez y control en el momento justo.
Del lado americano, Tarik Skubal, de los Tigres, busca repetir la gloria con números que remiten a los años dorados de Pedro Martínez: 2.21 de efectividad y 241 ponches. Garrett Crochet, convertido en pilar de los Medias Rojas, encabezó las Mayores en ponches con 255, mientras que Hunter Brown, de los Astros, confirmó su estatus de líder con una efectividad de 2.43.
Entre los novatos, las historias de ascenso son una celebración del talento emergente. Drake Baldwin aprovechó la lesión de Sean Murphy para irrumpir con autoridad en Atlanta, Caleb Durbin se consolidó como el motor silencioso de unos Cerveceros imponentes, y Cade Horton brilló en la rotación de los Cachorros antes de su lesión. En la Americana, Nick Kurtz y Jacob Wilson transformaron a los Atléticos en un laboratorio de juventud y productividad, mientras que Roman Anthony respondió a las expectativas en Boston con madurez más allá de su edad.
El cierre de la temporada también abre espacio para los estrategas. Terry Francona, con los Rojos, volvió a desafiar las probabilidades llevando a Cincinnati a la postemporada. Pat Murphy consolidó a Milwaukee como potencia constante, y Rob Thomson reafirmó la solidez de Filadelfia. En la otra liga, Stephen Vogt revivió a los Guardianes con una remontada memorable, John Schneider rescató a Toronto del sótano al protagonismo, y Dan Wilson hizo renacer el espíritu de los Marineros.
Cada nombre en la lista de finalistas representa una historia de constancia, talento y superación. El anuncio de los ganadores no solo coronará a los mejores del año, sino que también definirá una generación que sigue ampliando los límites del béisbol. En un deporte de tradiciones centenarias, la temporada 2025 demostró que todavía hay espacio para lo extraordinario.
Porque al final, más allá de los trofeos, el béisbol mantiene viva su esencia: un juego donde cada lanzamiento escribe una nueva página de historia.

