Tras ser barridos por los Rays por primera vez desde 2021 y acumular cinco derrotas consecutivas, los Yankees regresaron al Bronx con un mensaje claro de Aaron Judge: “necesitamos simplificar”. El capitán no tardó en respaldar sus palabras. En su primer turno del lunes, conectó un jonrón de dos carreras ante Yusei Kikuchi, enviando un cambio colgado a 456 pies hacia las gradas del jardín izquierdo, con una velocidad de salida de 116.2 mph, el batazo más fuerte registrado en MLB en lo que va de la temporada.
El impacto de Judge no terminó ahí. Después de que Mike Trout empatara el juego con un jonrón de tres carreras en la parte alta del sexto episodio, Judge respondió en la parte baja con su segundo cuadrangular de la noche, un batazo de 398 pies y 111.4 mph que devolvió la ventaja a Nueva York. Fue el juego de múltiples jonrones número 47 de su carrera, superando a Mickey Mantle y colocándose segundo en la historia de la franquicia, solo detrás de Babe Ruth.
La noche también marcó el resurgimiento de Trent Grisham, quien salió de su sequía ofensiva con un jonrón de tres carreras como emergente en el quinto inning y otro de dos carreras en el noveno para empatar el encuentro. Grisham no conectaba un extrabase desde el 31 de marzo y su aporte abrió la puerta para que José Caballero anotara la carrera de la victoria tras un lanzamiento descontrolado, sellando el triunfo de 11-10.
El ajuste ofensivo fue evidente desde los primeros turnos. Paul Goldschmidt abrió el ataque con un batazo al hueco entre el jardín izquierdo y central, y Judge aprovechó un conteo favorable de 2-0 para atacar un lanzamiento que quedó en zona. Con su primer jonrón de la noche, Judge alcanzó 28 cuadrangulares de más de 455 pies en la era Statcast, solo detrás de Giancarlo Stanton.
La victoria representó un cambio de ritmo para una ofensiva que, según Judge, había caído en “situaciones desfavorables” durante la serie en Tampa Bay. En el Bronx, el capitán marcó el camino y los Yankees respondieron con un juego que combinó poder, resiliencia y un cierre oportuno para romper la mala racha y recuperar impulso en casa.

