Durante la homilía celebrada en la rectoría del Señor de la Columna de Morelia, el sacerdote Julio César Fajardo Aguilar abordó el fenómeno de la espiritualidad como producto de consumo, señalando que prácticas como la meditación y la búsqueda de experiencias místicas se han convertido en bienes acumulables, alejándose de su sentido original.
El presbítero planteó que la espiritualidad cristiana no se basa en la acumulación de vivencias, sino en el encuentro con una persona, Jesús, a partir del cual se configura la vida espiritual. En ese contexto, advirtió sobre el riesgo de convertir la fe en una serie de experiencias sin profundidad ni transformación.
Fajardo Aguilar retomó el pasaje bíblico de Abraham y los tres visitantes misteriosos, vinculándolo con la imagen de la Trinidad de Andrei Rublev. A partir de este relato, reflexionó sobre el valor de la hospitalidad como gesto fundamental en la tradición cristiana, destacando que recibir al otro implica asumir riesgos personales y materiales.
El sacerdote subrayó que la hospitalidad no se limita al ámbito físico, sino que debe extenderse al plano espiritual, convirtiendo el corazón en un espacio de acogida. En ese sentido, instó a los fieles a abrirse a los demás, incluso fuera de sus círculos habituales, como forma de enriquecimiento mutuo.
Asimismo, relacionó la hospitalidad con la promesa y la bendición, citando ejemplos bíblicos como el de Rahab y el nacimiento de Jesús. En su mensaje, enfatizó que la Iglesia debe ser vista como un hospital de campaña, capaz de recibir a los heridos y necesitados en medio de las dificultades sociales.
Finalmente, el sacerdote invitó a los asistentes a dedicar tiempo a la oración y a la escucha de Jesús, señalando que el desorden interior puede encontrar solución en la presencia del huésped divino. La homilía concluyó con un llamado a establecer espacios físicos y espirituales para recibir a Dios y a los demás, como expresión concreta del evangelio.

