El duelo entre México y Estados Unidos en el Daikin Park de Houston ofreció una de las noches más intensas del Clásico Mundial de Béisbol. Lo que parecía un juego inclinado desde temprano terminó convertido en una crónica de resistencia, presión y un cierre que mantuvo a ambos equipos al límite hasta el último swing. Estados Unidos ganó 5-3, pero México obligó a que el resultado se definiera con la carrera del empate en el plato en el noveno inning.
El encuentro tomó forma desde la tercera entrada. Primero, Aaron Judge abrió el marcador con un jonrón de dos carreras. Minutos después, Roman Anthony amplió la ventaja con un cuadrangular de tres anotaciones que colocó el juego 5-0 y dio la impresión de que el duelo quedaría sentenciado. La ofensiva estadounidense parecía encaminada a un dominio absoluto.
Sin embargo, México no cedió. El equipo dirigido por Benjamín Gil ajustó el enfoque ofensivo y encontró espacios cuando Paul Skenes dejó el montículo tras cuatro entradas en blanco y siete ponches. Fue entonces cuando Jarren Durán encendió la reacción con dos jonrones que recortaron la distancia, mientras Joey Meneses impulsó otra carrera con un sencillo. El marcador se estrechó a 5-3 y el ambiente en el estadio cambió por completo.
En el noveno inning, con dos outs, México colocó la carrera del empate en el plato. La tensión alcanzó su punto máximo cuando Alek Thomas se paró en la caja de bateo, pero Garrett Whitlock logró dominarlo y cerró el juego para asegurar el 3-0 de Estados Unidos en el Grupo B.
Pese a la derrota, Gil destacó la respuesta de su equipo. Consideró admirable la manera en que México se mantuvo en competencia ante uno de los lanzadores más dominantes del torneo y un lineup estadounidense de alto calibre. Señaló que la reacción le deja claridad sobre el carácter del grupo y confianza para lo que viene.
México, ahora con marca de 2-1, mantiene intactas sus posibilidades de avanzar. El miércoles enfrentará a Italia en un duelo decisivo que definirá su futuro en el torneo. Javier Assad será el abridor por México, mientras que Aaron Nola tomará la bola por los italianos. Una victoria mexicana podría colocarlo en el segundo lugar del grupo y mantenerlo en carrera rumbo a los cuartos de final.
Estados Unidos, por su parte, enfrentará a Italia el martes con la oportunidad de asegurar el primer lugar del sector. Aunque se encuentra en una posición favorable, el formato del grupo aún permite un triple empate, por lo que el equipo dirigido por Mark DeRosa no da nada por cerrado.
La noche en Houston dejó una certeza: México no está fuera y su reacción ante Estados Unidos lo mantiene vivo en un Grupo B que aún no define nada.

