La tarde del domingo en Nationals Park dejó una mezcla de inclemencias, tensión y un giro inesperado. Roki Sasaki, llamado a dominar en su segunda apertura de la temporada, terminó viviendo la salida más complicada de su joven carrera: seis carreras limpias permitidas en cinco innings, dos jonrones en contra y una ventaja que se evaporó antes de que pudiera recuperar el control. Los Dodgers aprovecharon cada resquicio y firmaron una remontada de 8-6 para completar la barrida de tres juegos sobre Washington.
El duelo comenzó con un retraso de dos horas y nueve minutos por una fuerte lluvia que ya se anticipaba desde el fin de semana. Cuando finalmente se cantó el playball, Sasaki no logró replicar la solidez mostrada en su debut, cuando había limitado a Cleveland a una carrera. Esta vez, los Nacionales lo castigaron con cinco hits y tres boletos, mientras el japonés intentaba sostenerse con 90 lanzamientos, 57 de ellos en zona de strike.
Para cuando dejó el montículo, los Dodgers estaban abajo por cinco carreras. Pero el juego cambió de tono en el sexto inning, cuando Dalton Rushing conectó un jonrón de dos carreras que redujo la desventaja y encendió la reacción. El golpe definitivo llegó en el octavo episodio: un ataque de cuatro anotaciones que volteó el marcador. Santiago Espinal produjo dos con un sencillo oportuno, Kyle Tucker añadió otra con un rodado y Shohei Ohtani completó la voltereta con un elevado de sacrificio.
La remontada, la mayor del equipo desde abril de 2025, confirmó la capacidad de los Dodgers para reconstruir un juego que parecía perdido. Washington no pudo responder en los innings finales y vio cómo la serie se escapaba por completo.
Sasaki, por su parte, se marchó con una tarde que no reflejó su potencial, pero que sí mostró los ajustes que deberá realizar para estabilizar su temporada. Los Dodgers, en cambio, se marcharon con una barrida que fortalece su inicio de campaña y reafirma su capacidad para golpear en los momentos decisivos.

