El béisbol, como la vida, permite redimirse tras un mal comienzo. Tanner Bibee lo entendió desde su primer lanzamiento, cuando Ben Rice le devolvió la pelota del juego con un jonrón demoledor que silenció momentáneamente el Progressive Field. Pero el joven abridor de los Guardianes de Cleveland no bajó la cabeza: se fajo durante seis entradas y guio a su equipo a una trabajada victoria 3-2 sobre los Yankees de Nueva York, la segunda consecutiva en esta serie.
Bibee (2-2) permitió cinco hits y dos carreras, pero lo más importante fue su temple tras el susto inicial. Con autoridad, ayudó a los Guardianes a alargar su racha ganadora a cinco partidos y a consolidar su fortaleza como locales, donde ahora ostentan un envidiable récord de 7-1.
Judge brilla, pero se queda solo
Del lado neoyorquino, Aaron Judge fue el único cañonero que sonó fuerte. El capitán de los Yankees bateó de 4-4 con tres sencillos y un doble, elevando su promedio a un asombroso .411, el más alto de las Grandes Ligas. Sin embargo, su actuación no encontró eco en un lineup que, fuera de él, lució apagado y errático.
Jugada de velocidad e inteligencia
El juego se decidió en una jugada que combinó riesgo, velocidad e intuición. En la sexta entrada, con un out y corredores en primera y segunda, los Guardianes ejecutaron un doble robo. Steven Kwan avanzaba hacia tercera cuando el lanzamiento del pitcher Mark Leiter Jr. se desvió del guante del receptor J.C. Escarra. Kwan, astuto, nunca detuvo su carrera y se deslizó en home, anotando la del empate.
Instantes después, Kyle Manzardo conectó un doble impulsor que puso arriba a Cleveland, completando una remontada digna del aplauso.
Cierre quirúrgico
Por segundo día seguido, Cade Smith fue el hombre del cierre. Y lo hizo con la misma eficiencia: cuatro lanzamientos, tres outs y su segundo salvamento consecutivo. Smith se está ganando su lugar como el nuevo candado de Cleveland.
Los latinos, discretos
En una noche de emociones, los bateadores latinoamericanos no brillaron. Por los Yankees, Jasson Domínguez, Pablo Reyes y Oswaldo Cabrera se fueron en blanco. Lo mismo ocurrió del lado local con José Ramírez, Carlos Santana, Gabriel Arias y Brayan Rocchio, quienes no lograron conectar de hit.
Guardianes en modo contendiente
Con esta victoria, los Guardianes no solo se llevaron la serie frente a los Yankees, sino que confirmaron su sólido momento. Un equipo joven, con un pitcheo valiente y una ofensiva que aprovecha cada error del rival. Cleveland vuelve a soñar y su afición lo siente.
El béisbol es de momentos, y hoy, sin duda, el momento es de los Guardianes.

