Con una actuación magistral del abridor Nick Pivetta, los Padres de San Diego completaron la barrida sobre los Bravos de Atlanta al imponerse 5-0 la noche del domingo en el Petco Park, logrando un inicio perfecto de temporada con récord de 4-0, algo que no conseguían desde 1998, el año de su última aparición en la Serie Mundial.
Pivetta, impecable en su debut
En su primera apertura con los Padres, Pivetta (1-0) lanzó siete entradas de solo un hit, sin bases por bolas y con cuatro ponches, enfrentando al mínimo de 21 bateadores gracias a una defensa impecable. El único imparable que permitió fue un sencillo del venezolano Orlando Arcia en la tercera entrada, pero rápidamente fue eliminado en una jugada de doble matanza.
“Quería salir y dar un buen espectáculo para mi nuevo equipo, y todo salió como lo planeamos”, declaró Pivetta, quien firmó un contrato de cuatro años con San Diego en febrero pasado.
Machado regresa con el madero encendido
El dominicano-estadounidense Manny Machado volvió a la alineación titular y lo hizo con un doble impulsor, encendiendo la ofensiva de los Padres. Fernando Tatis Jr., por su parte, brilló con un sólido desempeño al irse de 3-2, con dos anotadas y una producida.
Blanqueo letal y dominio absoluto
El bullpen de San Diego también cumplió con creces. Jason Adam y Jeremiah Estrada lanzaron una entrada sin hits cada uno, asegurando la segunda blanqueada consecutiva ante Atlanta.
Los Bravos, por su parte, tuvieron una noche para el olvido:
- Solo un hit en todo el juego.
- Un boleto negociado (Marcell Ozuna).
- Fueron retirados por la vía rápida en 27 turnos oficiales.
Atlanta, hundida en un inicio desastroso
La barrida deja a los Bravos con un preocupante récord de 0-4, algo que no ocurría desde 2021. Además, no sufrían una barrida de cuatro juegos en San Diego desde 1979 y no eran barridos en una serie de apertura de cuatro partidos desde 1980 en Cincinnati.
Los Padres, encendidos y con la mira en grande
Con este arrollador arranque, los Padres envían un mensaje claro a la liga: están listos para competir. Su combinación de pitcheo dominante, una ofensiva oportunista y un bullpen sólido los convierte en un equipo peligroso desde el primer día.

