Hace dos semanas, tras una decepcionante primera estancia en casa, Craig Stammen lanzó una frase que sonó más a desafío que a consuelo: “Vamos a jugar mejor aquí en el Petco. Esto fue probablemente una anomalía”. La respuesta llegó con contundencia. Los Padres firmaron una estadía perfecta de 7-0 y extendieron su racha a ocho victorias consecutivas, coronando el repunte con un triunfo de 5-2 sobre los Marineros.
San Diego es hoy el equipo más encendido del béisbol, con 12 victorias en sus últimos 14 juegos, impulsado por un ataque oportuno, defensa de élite y un plan de pitcheo que ha encontrado estabilidad pese a las lesiones.
Fernando Tatis Jr. sigue sin conectar jonrón, pero su impacto es total. El jueves se embasó tres veces y coronó un rally de cuatro carreras en la segunda entrada con un sencillo productor de dos. Su porcentaje de embasarse en la estadía fue de .429, acompañado de jugadas defensivas que cambiaron el ritmo del juego, como la atrapada deslizándose para robarle un hit a Luke Raley. Los cuadrangulares llegarán, pero su aporte ya sostiene al equipo.
Walker Buehler volvió a entregar una apertura alentadora. Firmó cinco entradas en blanco antes de que Stammen lo enviara al sexto episodio, donde se le cargaron dos carreras sin sacar outs. Aun así, su actuación mantiene una tendencia positiva en un momento crítico: Nick Pivetta, Joe Musgrove y Griffin Canning están fuera, y Yu Darvish no regresará esta temporada. La recta de Buehler ya no es la de hace cinco años, pero su combinación de rectas cortadas y de cuatro costuras funcionó con eficacia.
El bullpen ejecutó nuevamente el plan maestro. Aunque Bradgley Rodríguez complicó la sexta entrada al permitir un sencillo productor de Julio Rodríguez y otorgar un boleto a Randy Arozarena, Adrián Morejón entró para apagar el incendio con ponche a Connor Joe y un rodado de J.P. Crawford. Morejón, quien inició lento la campaña, lanzó un séptimo perfecto y confirmó su recuperación. Jason Adam trabajó un octavo sin daño y Mason Miller cerró con tres ponches para extender su racha sin permitir carrera a 30.2 entradas, con una tasa de ponches histórica del 76.7 por ciento en sus primeras nueve apariciones.
Los Padres no solo corrigieron su desempeño en casa: transformaron su narrativa. De un inicio incierto pasaron a convertirse en el equipo más dominante del momento, respaldando la promesa de Stammen con resultados que hoy los colocan como una de las historias más fuertes del arranque de temporada.

