Yamamoto vuelve a dominar en Toronto y Dodgers vencen 4-1 en una noche que recordó su consagración en la Serie Mundial

by Enlace Noticias

Yoshinobu Yamamoto regresó al Rogers Centre con el peso simbólico de haber sido nombrado JMV de la Serie Mundial 2025 en ese mismo montículo. Y aunque los fanáticos de los Azulejos lo recibieron con abucheos, el japonés respondió con la misma frialdad y precisión que lo convirtieron en figura: seis innings de una carrera, seis ponches y un dominio que volvió a inclinar un duelo directo ante Kevin Gausman, tal como ocurrió en los Juegos 2 y 6 del Clásico de Otoño.

La victoria 4-1 de los Dodgers sobre Toronto fue una extensión del legado que Yamamoto ha construido desde su llegada a MLB. Campeón en Japón, campeón en Grandes Ligas, medallista olímpico y del Clásico Mundial, su reputación ya era enorme. Pero fueron sus dos aperturas y su salida como relevista sin descanso en la Serie Mundial lo que, según Dave Roberts, lo definieron para siempre dentro del clubhouse. “Este tipo es un ganador y hará lo que sea necesario para ganar”, dijo el manager antes del juego.

Yamamoto abrió la noche con una declaración de intenciones: tres ponches en 11 lanzamientos ante George Springer, Daulton Varsho y Vladimir Guerrero Jr. En el segundo inning permitió un doble tras un mal cálculo de Kyle Tucker, pero no se inmutó. A partir de ahí retiró a 12 bateadores consecutivos, mostrando el mismo temple que lo llevó a la cima en octubre.

La amenaza más seria llegó en el sexto capítulo. Andrés Giménez abrió con sencillo y Springer lo remolcó con un doble. Luego vino una base por bolas a Varsho que encendió las alarmas. Pero Yamamoto resolvió con dos roletazos de Guerrero y Jesús Sánchez, limitando el daño a una sola carrera. Regresó para el séptimo, aunque sin lograr outs, dejando corredores en las esquinas para Alex Vesia, quien llenó las bases pero escapó sin permitir anotaciones.

La ofensiva de los Dodgers respaldó a su as con un ataque oportuno, incluido un sencillo impulsor de Shohei Ohtani que amplió la ventaja en un juego donde cada carrera pesó. En un ambiente cargado de memoria y tensión, Yamamoto volvió a demostrar por qué su nombre ya está inscrito entre los grandes: regresó al escenario de su consagración y volvió a imponer su ley.

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