En la víspera de lo que prometía ser una tarde de luces, pasodobles y arena teñida de tradición, la tauromaquia recibió una estocada letal desde el ámbito judicial. El ruedo previsto para el 30 de septiembre en esta capital ha quedado vacío, sin toros ni clarines, luego de que un Juez Federal negara el amparo solicitado por el organizador del evento, dejando sin efecto la suspensión que había dado origen al permiso.
La resolución fue notificada hace apenas unos minutos mediante lista oficial publicada en el portal del Poder Judicial de la Federación. Con ello, el Ayuntamiento de Morelia ha anunciado que procederá a revocar el permiso concedido, cerrando la puerta a la celebración taurina que había encendido pasiones entre aficionados y detractores.
La decisión judicial se convierte en el protagonista inesperado de esta crónica, imponiendo su ley sobre el capote y la muleta. El Ayuntamiento, por su parte, ha reiterado su respeto a la división de poderes y a las determinaciones jurisdiccionales, subrayando que su actuación se mantiene en apego a la legalidad.
Así, la corrida que aspiraba a ser faena se convierte en recuerdo, y el coso taurino en silencio. No habrá paseíllo ni tercio de muerte. La justicia ha dictado su veredicto, y en esta ocasión, el toro no saldrá al ruedo.

