En una homilía que trasciende lo religioso y se adentra en el debate social contemporáneo, el Padre Julio César Fajardo Aguilar, responsable de la rectoría de la Parroquia de la Columna y secretario nacional de la pastoral de la salud, plantea una reflexión profunda sobre el concepto de paz en la sociedad actual. Su mensaje, pronunciado ante feligreses y visitantes, se convierte en una crítica directa a las formas modernas de convivencia que, según él, sacrifican la verdad en nombre de la armonía superficial.
“La paz que ofrece el mundo puede dejarnos tranquilos, pero no nos da la paz que nuestro corazón está buscando”, afirma el sacerdote, al comparar la serenidad aparente con la paz auténtica que, desde su perspectiva, solo puede surgir de la verdad y la fidelidad al Evangelio.
Durante su intervención, Fajardo utiliza referencias culturales como la película El Gato con Botas y El Rey León para ilustrar cómo la verdad —aunque incómoda— tiene un poder liberador. “La verdad cuando se revela tiene un poder impresionante. Deja nuestro corazón en la paz de Cristo”, señala, aludiendo a la escena en la que Simba recupera su fuerza al descubrir la verdad sobre la muerte de su padre.
El sacerdote también advierte sobre los riesgos de una tolerancia mal entendida. “Mucho cuidado con la propuesta del mundo de la falsa tolerancia, que toleremos y aceptemos cualquier cosa que cualquier persona diga. Eso no es real”, expresa, subrayando que el diálogo auténtico implica confrontación y búsqueda de la verdad, no complacencia.
En un tono firme, Fajardo defiende los principios de la Iglesia frente a las presiones sociales para modernizar sus posturas sobre temas como el aborto, los anticonceptivos y el matrimonio. “La pregunta para la reforma de la Iglesia no es qué nos está pidiendo el mundo. La pregunta es qué nos pide Jesús”, cita, retomando la tesis del teólogo Ratzinger.
La homilía también aborda el papel del perdón y la confesión como caminos hacia la paz interior. “El perdón no le beneficia nada al otro. Solamente nos beneficia a nosotros mismos”, afirma, destacando que incluso psicólogos ateos recomiendan la confesión por su poder liberador.
Finalmente, el sacerdote propone una acción concreta: conocer la vida de un santo antes del 1 de noviembre. “Lean su vida y vean cómo ellos honraron la verdad, dejaron misericordiar y vivieron en paz”, invita, como parte de una campaña espiritual que busca reconectar a los fieles con modelos de vida basados en la fe y la coherencia.
El mensaje del Padre Fajardo no solo interpela a los creyentes, sino que plantea una crítica social de fondo: la paz auténtica no se construye desde el consenso superficial, sino desde la fidelidad a principios que, aunque incómodos, pueden transformar profundamente a la persona y a la comunidad.

