La Cámara de Diputados, con una votación unánime de 438 votos a favor, ha aprobado un dictamen que reforma múltiples disposiciones de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano. El propósito principal de esta reforma es integrar los atlas de riesgo en la planeación, regulación y gestión de los asentamientos humanos.
Los cambios a los artículos 4, 8 y 11 de la mencionada ley establecen que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, a través del gobierno federal, tendrá la responsabilidad de brindar asesoramiento a los gobiernos estatales, municipales y demarcaciones territoriales que así lo soliciten, en la elaboración de los atlas de riesgo.
Además, se establece que los municipios serán responsables de expedir autorizaciones, licencias o permisos para diversas acciones urbanísticas, siempre en concordancia con los atlas de riesgo.
Se destaca que la implementación de los atlas de riesgo es fundamental para alertar a la población sobre las zonas de peligro, con el fin de prevenir asentamientos humanos en dichas áreas y proporcionar información esencial para evitar pérdidas humanas y materiales que puedan derivar en consecuencias económicas para los individuos y los tres niveles de gobierno.
Estos atlas de riesgo se entrelazan con los planes y programas de resiliencia, lo que indica que las entidades federativas y municipios ya están trabajando en ellos para identificar zonas de riesgo, así como para desarrollar estrategias que permitan la toma de decisiones durante desastres naturales y la recuperación a corto plazo.
La diputada Margarita García García del Partido del Trabajo (PT) enfatizó que esta reforma busca garantizar que los atlas de riesgo sean considerados en la planeación urbana en cada municipio y demarcación territorial del país. Subrayó que esta medida es crucial para asegurar la seguridad en la planificación de los asentamientos humanos, promoviendo el desarrollo de ciudades y poblaciones conscientes y resilientes.
Recordó la vulnerabilidad de México ante diversos fenómenos naturales y la importancia de construir de manera resiliente para prevenir tragedias como las ocurridas en 1985 y 2017. También mencionó la adaptación de México al programa de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos, así como el fortalecimiento de planes y programas para prevenir desastres.
Es relevante destacar que, según datos proporcionados, actualmente solo el 23.8% de los municipios y demarcaciones territoriales cuentan con atlas de riesgo, lo que significa que aún queda un 76.2% del territorio nacional donde se desconocen los peligros que pueden afectar a la población y su infraestructura.

