Más de 40 organizaciones defensoras de animales participarán este 5 de septiembre en el primer Foro Estatal de Protección y Bienestar Animal, convocado por el Colectivo Estatal Animalista de Michoacán (CEAM), con el objetivo de delinear una agenda común en materia jurídica, institucional y social frente al incremento de casos de crueldad animal en la entidad.
El encuentro se realizará en Uruapan, en el Hotel Holiday Inn, y contará con la presencia de especialistas en derecho animal, activistas, representantes de la sociedad civil y autoridades municipales. La convocatoria, inicialmente dirigida a colectivos animalistas, se ha ampliado a la ciudadanía y a titulares de medio ambiente de diversos municipios, varios de los cuales ya han confirmado su asistencia.
Carlos Maya, representante de Abogados Animalistas de México (AMA), señaló que el foro busca dotar de herramientas técnicas y formación legal a quienes participan en labores de rescate y defensa animal. “Estamos trazando líneas comunes para lograr una protección efectiva a los animales en el estado”, indicó.
Entre los ponentes confirmados se encuentran AMA, el Grupo de Investigación en Derecho Animal (GIDA), la Asociación Protectora de Animales Uruapan (APAU) y Michoacán Sin Tauromaquia. Los temas a tratar incluyen el marco jurídico penal en Michoacán, la abolición de la tauromaquia, la sobrepoblación de perros y gatos, procesos de denuncia por maltrato, profesionalización de asociaciones civiles, educación, innovación tecnológica y prospectivas hacia 2030.
Los organizadores advierten que la defensa animal requiere más que voluntad: exige formación especializada para incidir en políticas públicas. Si bien reconocen avances legislativos recientes, consideran que aún falta consolidar un cuerpo técnico de defensores con capacidad jurídica y política para enfrentar los desafíos estructurales en materia de bienestar animal.
El foro se perfila como un espacio de articulación entre actores sociales, jurídicos e institucionales, con miras a establecer una agenda estatal que trascienda el activismo espontáneo y se traduzca en mecanismos formales de protección animal.

