La diputada local Brissa Arroyo Martínez hizo pública su decisión de permanecer en el Partido de la Revolución Democrática en Michoacán (PRD-M), pero lo hizo acompañada de un mensaje crítico dirigido al Comité Ejecutivo Estatal del partido, en el que denunció prácticas de cooptación, autoritarismo interno y falta de disposición al diálogo entre los liderazgos actuales.
En un pronunciamiento difundido este 17 de junio, la legisladora perredista argumentó que la institucionalidad del partido debe prevalecer por encima de cualquier confrontación o interés particular. En su mensaje, hizo un llamado a la dirigencia del PRD-M a encauzar las diferencias internas a través del diálogo y no mediante el “atropello político”, que —según dijo— debilita la estructura partidista y aleja a la ciudadanía.
“La alta distinción de dirigir nuestro Partido no da derechos de caudillo a nadie”, advirtió Arroyo Martínez, en lo que fue interpretado como una crítica directa a integrantes del actual Comité Ejecutivo Estatal. Señaló que los órganos de dirección deben actuar con base en la ética partidaria y respetar los documentos básicos del PRD. De lo contrario —agregó— se corre el riesgo de enviar a la ciudadanía señales de fragmentación y autoritarismo.
Brissa Arroyo aclaró que su reciente renuncia a la coordinación parlamentaria del grupo perredista en el Congreso local fue un acto que calificó como una medida necesaria para priorizar el diálogo frente a prácticas internas que consideró “desleales” y orientadas a la imposición. Aunque no dio nombres, su pronunciamiento ocurre en medio de una serie de tensiones públicas al interior del PRD michoacano, reflejo de disputas por el control político del partido tras los comicios de 2024.
En el documento, la diputada planteó que el PRD atraviesa una etapa en la que es necesario reconstruir su identidad desde la pluralidad, organizando foros y difundiendo propuestas para reconectar con la ciudadanía. Criticó que decisiones relevantes dentro del partido se estén tomando sin respaldo de la militancia ni validación de los órganos estatutarios.
La legisladora defendió el uso de la palabra como herramienta política y sostuvo que “la violencia no puede sustituir al diálogo”. Aseguró que la organización debe actuar como un colectivo y no como patrimonio de liderazgos personales. “El partido no tiene dueños”, reiteró.
El mensaje de Brissa Arroyo se produce en un momento clave para el PRD, cuyas estructuras enfrentan presiones internas tras la pérdida de influencia electoral y la fragmentación de sus liderazgos. La diputada convocó a sus correligionarios a “lavar la ropa sucia en casa”, pero también a enviar señales firmes de unidad a la sociedad, con el fin de ser parte de una “reconstrucción democrática”.
Hasta el momento, la dirigencia estatal del PRD no ha emitido una respuesta pública a este posicionamiento. La reacción de la militancia y del Comité Ejecutivo marcará el rumbo de la discusión interna, que pone nuevamente en el centro del debate la relación entre institucionalidad partidaria, liderazgo político y democracia interna.

