Brissa Arroyo mantiene distancia con el PRD pero no cierra la puerta a una posible reconciliación

by Enlace Noticias

La diputada Brissa Arroyo, quien recientemente anunció su salida de la coordinación y de la bancada del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Congreso de Michoacán, dejó abierta la posibilidad de una eventual reconciliación con su partido. Si bien en su pronunciamiento fue enfática al señalar prácticas de exclusión, violencia política y pérdida de institucionalidad, en ningún momento confirmó su renuncia a la militancia.

Durante su intervención, Arroyo subrayó que su decisión obedece a razones de congruencia personal y a un cúmulo de desencuentros internos, pero matizó su separación al declarar que aún reflexiona sobre su permanencia en el instituto político. “De momento estoy renunciando solamente a la bancada. El tema del partido lo estoy reflexionando”, expresó ante medios de comunicación.

Señales de distanciamiento, no de ruptura total

A lo largo de su posicionamiento, la legisladora hizo constantes referencias a su historia dentro del PRD, lo que sugiere que, más allá de los desacuerdos actuales, aún mantiene vínculos ideológicos con el proyecto del partido. “Tengo 35 años militando en el PRD. Mi base es sólida y seguiré trabajando por Michoacán desde los principios y las convicciones que me han identificado”, dijo.

Asimismo, aclaró que sus diferencias no son con el proyecto político en sí, sino con la manera en que la dirigencia estatal ha operado en el contexto legislativo. La diputada apuntó que la institucionalidad del partido se ha debilitado y que persisten prácticas que limitan la participación y expresión interna.

Denuncia exclusión y violencia institucional

Arroyo acusó haber sido desplazada de espacios clave, ignorada en su rol como coordinadora y excluida de procesos internos, lo que calificó como violencia política en razón de género. Afirmó que evalúa interponer un recurso legal ante las instancias correspondientes y que procederá con los elementos que ha documentado.

Indicó que la violencia experimentada no fue de carácter físico, sino simbólico y estructural. “Muchas veces no se identifica porque está normalizada”, explicó. También señaló que otras diputadas del partido han vivido procesos similares y consideró que estos casos deben llevarse al análisis institucional para garantizar espacios de participación equitativos.

Disposición al diálogo con condiciones

Pese a la crítica directa a las prácticas de conducción política al interior del partido, la diputada declaró estar abierta al diálogo con diferentes actores. Afirmó que respeta la trayectoria de otros militantes, incluidos quienes han manifestado inconformidades con la actual dirigencia, y que mantiene disposición para construir nuevos espacios.

La posibilidad de un acercamiento con el PRD dependería, de acuerdo con lo expuesto, de un cambio en las condiciones internas. Elementos como una reestructuración de la dirigencia estatal, el restablecimiento de canales institucionales, el reconocimiento de prácticas excluyentes y el respeto a su agenda legislativa serían factores determinantes para reconsiderar su postura.

Escenario legislativo sin bancada

Con su salida, la bancada del PRD en el Congreso de Michoacán prácticamente desaparece. Según la normatividad legislativa, dos diputados no pueden conformar una fracción si previamente se separaron de su grupo original. Este reacomodo impacta en la representación del PRD en la Junta de Coordinación Política y otros órganos del Poder Legislativo.

Brissa Arroyo indicó que continuará su labor desde la representación parlamentaria, sin adherirse por ahora a ninguna otra bancada. “Seguiré con la agenda que presenté hace varios meses. Creo que incluso podré trabajar con mayor fuerza”, aseguró.

Posibilidad de conciliación bajo evaluación

Aunque no se vislumbra un cambio inmediato, el discurso de Arroyo contiene matices que podrían permitir una reconciliación con el partido si se modifican las condiciones que originaron su salida. No hay ruptura ideológica, ni confrontación directa con los principios fundacionales del PRD. Su crítica se dirige a los modos de operación actuales y a la ausencia de espacios de participación equitativos.

En este contexto, la diputada mantiene su distancia, pero no descarta un acercamiento si se presentan escenarios de diálogo real, respeto institucional y reconocimiento del conflicto. El desenlace dependerá tanto de su evaluación personal como de la capacidad del PRD para abrir una vía de reconciliación interna.

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