Aguascalientes vivió una ráfaga de poder en la recta final de la temporada de verano. El lanzador estadounidense Andrew Schultz, de 28 años, se incorporó a los Rieleros en julio y desde su primer turno en la lomita dejó claro que su brazo no venía de paseo. Con rectas que alcanzaron las 100 millas por hora, el diestro se convirtió en uno de los relevistas más comentados del roster hidrocálido.
Schultz llegó con experiencia en Ligas Menores y un perfil que prometía velocidad, pero fue su ejecución lo que encendió las tribunas. En apenas 9.1 entradas lanzadas, recetó 14 ponches y cerró con una efectividad de 4.82, números que, si bien no deslumbran en frío, adquieren otro matiz al considerar su adaptación a la pelota mexicana y el impacto inmediato en los momentos clave.
Su debut en la Liga Mexicana de Beisbol coincidió con el aniversario número 50 de los Rieleros, y su presencia en el montículo aportó un aire de renovación a la novena. Cada aparición suya fue seguida por el murmullo expectante del público, que se acostumbró a ver el radar marcar tres dígitos cuando Schultz tomaba la bola.
La llegada del lanzador no solo reforzó el bullpen, también abrió la conversación sobre el tipo de talento que la liga puede atraer en temporadas futuras. Schultz probó suerte en México y dejó una estela de humo en cada recta, convirtiéndose en uno de los protagonistas silenciosos de un equipo que sigue apostando por la velocidad como parte de su identidad.
En Aguascalientes, las 100 mph ya no son una promesa: son parte del repertorio. Y aunque la temporada concluyó, el recuerdo de esas entradas fulminantes permanece como testimonio de que el beisbol de verano también puede rugir con fuerza internacional.

