La reciente designación de Hugo López-Gatell como representante de México ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha generado una respuesta crítica por parte de sectores políticos y sociales, particularmente del Partido Acción Nacional (PAN), que cuestiona la idoneidad del exsubsecretario de Salud para ocupar un cargo en un organismo internacional de salud pública.
Mariana Gómez del Campo, secretaria de Asuntos Internacionales del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, expresó su rechazo a la decisión, señalando que López-Gatell desestimó las recomendaciones de la OMS durante la pandemia de COVID-19 y que su nombramiento representa una contradicción con su actuación previa. La legisladora recordó que el exfuncionario minimizó el uso de mascarillas, promovió un modelo de vigilancia epidemiológica basado en criterios diseñados para la influenza y que México registró una de las tasas de mortalidad más altas a nivel global.
Durante su gestión, López-Gatell fue objeto de críticas por la baja aplicación de pruebas diagnósticas, la falta de alertas sanitarias oportunas y la negativa a implementar medidas preventivas recomendadas por organismos internacionales. Estas decisiones, según sus detractores, contribuyeron a un subregistro de casos y a una respuesta tardía ante la propagación del virus.
El contraste entre las posturas de López-Gatell y las adoptadas por autoridades locales también fue señalado. En particular, se recordó que la entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, promovió el uso obligatorio de cubrebocas en espacios públicos, mientras que el subsecretario cuestionó su eficacia en repetidas ocasiones.
Además, se han documentado denuncias legales interpuestas contra López-Gatell por parte de profesionales de la salud y familiares de víctimas, las cuales incluyen acusaciones por negligencia y omisión. En octubre de 2023, el abogado Javier Coello Trejo informó sobre al menos ocho denuncias presentadas ante instancias judiciales.
La designación del exsubsecretario ocurre en un contexto en el que México busca fortalecer su presencia en organismos multilaterales. No obstante, la decisión ha reactivado el debate sobre la rendición de cuentas en la gestión de la pandemia y sobre los criterios utilizados para representar al país en foros internacionales de salud.
Hasta el momento, no se ha emitido una postura oficial por parte del gobierno federal o de la Secretaría de Salud en respuesta a las críticas. La participación de López-Gatell en la OMS implicará su involucramiento en discusiones sobre políticas globales de salud pública, en un entorno donde su historial como funcionario sigue siendo objeto de controversia.

