Después de dos aperturas en las que permitió seis carreras en ocho entradas y dos tercios, Walbert Ureña encontró nuevamente el control y respondió con una actuación que sostuvo a los Angelinos de Los Ángeles de principio a fin. El derecho dominicano lanzó siete entradas, ponchó a ocho bateadores y permitió apenas una carrera y cinco imparables, sin conceder bases por bolas, en la victoria de los Angelinos por 10-1 sobre los Yankees de Nueva York en el Angel Stadium.
El triunfo puso fin a una racha de siete derrotas consecutivas para Los Ángeles y permitió a Ureña mejorar su marca a 9-9, con efectividad de 2.85 en 25 presentaciones, 23 de ellas como abridor.
La noche no comenzó de manera sencilla para el novato de 22 años. En el primer episodio permitió dos imparables y, después de un passed ball de Tyler Heineman, los Yankees colocaron a dos corredores en posición de anotar. Ureña, sin embargo, encontró la salida ponchando a Trent Grisham y a partir de ese momento cambió el desarrollo de la apertura.
Su dominio comenzó a reflejarse en la velocidad y en la combinación de lanzamientos. El sinker alcanzó las 101 millas por hora, mientras que el cambio de velocidad promedió 91.8 mph y generó ocho de sus 16 swings fallidos. El sweeper también funcionó, provocando tres abanicadas y tres ponches.
El resultado fue la mejor respuesta posible después de sus dos salidas anteriores. Ureña igualó la mejor cifra de ponches de su carrera con ocho y completó siete entradas sin permitir que Nueva York volviera a amenazar seriamente el partido.
Con 123.1 entradas trabajadas esta temporada, Ureña suma 120 ponches y 64 bases por bolas. Su efectividad de 2.85 es la quinta mejor de la Liga Americana entre los lanzadores con al menos 120 entradas y la segunda entre los novatos, solamente por detrás del 2.46 de Parker Messick.
Esos números colocan al dominicano en la conversación por el Novato del Año de la Liga Americana, aunque su principal valor para los Angelinos está en lo que ha significado para una rotación que ha encontrado estabilidad durante el último mes.
Los abridores de Los Ángeles terminaron agosto con efectividad colectiva de 2.51, la mejor de las Grandes Ligas durante el mes y la mejor cifra de la organización en cualquier mes desde abril de 1982, cuando registraron 2.24 en 22 aperturas.
Ureña fue una pieza central de esa transformación y frente a los Yankees volvió a mostrar el perfil que había exhibido durante buena parte de la campaña: control, capacidad para generar swings fallidos y suficiente velocidad para salir de situaciones complicadas.
La diferencia con sus dos aperturas anteriores estuvo precisamente en la capacidad para ejecutar. Esta vez no otorgó boletos y mantuvo el ataque neoyorquino fuera del marcador durante siete entradas, mientras la ofensiva de los Angelinos construía una ventaja que terminó siendo definitiva.
Para Los Ángeles, la victoria tuvo un doble valor. Cortó la racha de siete derrotas y permitió recuperar a uno de sus principales brazos en un momento en que la rotación empieza a adquirir mayor relevancia en la recta final.
Para Ureña, la noche representó algo más concreto: después de dos actuaciones por debajo de su nivel, volvió a lanzar como el abridor que ha sido durante la mayor parte de 2026.
Siete entradas, una carrera, cinco hits y ocho ponches. La respuesta llegó desde la loma y los Angelinos finalmente volvieron a ganar.

