En un mensaje difundido durante el Domingo de Pascua, el presidente Donald J. Trump presentó un balance de las acciones que, según su administración, han tenido como objetivo proteger la libertad religiosa y fortalecer la presencia de comunidades cristianas dentro y fuera de Estados Unidos. El pronunciamiento se enmarca en una narrativa que coloca al mandatario como garante de la fe cristiana y de los valores que, afirma, sustentan la identidad nacional.
El mensaje destaca la creación de la Oficina de Fe de la Casa Blanca, concebida como un espacio institucional para promover la participación religiosa en asuntos públicos. También menciona la conformación de un grupo de trabajo para investigar presuntos prejuicios anticristianos y la emisión de indultos a activistas provida.
Entre las medidas señaladas se incluye la declaración de que la política oficial del Gobierno reconoce únicamente dos sexos, así como la prohibición del uso de fondos federales para intervenciones médicas relacionadas con transición de género en menores. La administración también refiere la eliminación de normativas que obligaban a aseguradoras a cubrir abortos y el fortalecimiento de protecciones para profesionales de la salud que invoquen objeción de conciencia.
El mensaje incorpora acciones vinculadas a educación, como la implementación de un programa nacional de libre elección escolar que permite a las familias optar por instituciones religiosas. Asimismo, se menciona la derogación de restricciones para organizaciones religiosas en programas de asistencia por desastres y la designación de enlaces religiosos en agencias federales.
En materia internacional, el presidente Trump subraya la ampliación de la Política de Ciudad de México, que impide el financiamiento de programas relacionados con aborto en el extranjero. También se destaca la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, la adhesión a la Declaración de Consenso de Ginebra y la imposición de restricciones de visado a personas señaladas por violaciones a la libertad religiosa. El mensaje incluye referencias a acciones militares contra grupos yihadistas y a la asistencia humanitaria a comunidades cristianas en zonas de conflicto.
El pronunciamiento concluye con un llamado a considerar la fe como un elemento central de la vida pública y no como un ámbito que deba mantenerse al margen del gobierno. La administración sostiene que su enfoque busca “restaurar la libertad religiosa” y garantizar que Estados Unidos permanezca como “una nación bajo Dios”, en un discurso que articula política pública, identidad nacional y práctica religiosa.

