El combate al tráfico de vida silvestre dejó de centrarse únicamente en la incautación de animales para enfocarse en el desmantelamiento de redes criminales que operan a través de varios continentes, utilizan plataformas digitales, movimientos financieros y tecnología para ocultar sus actividades. Así lo señala el informe anual 2025 del Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre, que documenta más de mil sospechosos identificados y miles de aseguramientos realizados durante operaciones coordinadas en todo el mundo.
La principal acción fue la Operación Thunder 2025, coordinada por INTERPOL y la Organización Mundial de Aduanas con la participación de autoridades policiales, aduaneras, fronterizas y ambientales de 134 países. El operativo permitió realizar cuatro mil 640 incautaciones, asegurar cerca de 30 mil animales vivos y decenas de miles de ejemplares protegidos de fauna y flora, además de identificar a más de mil personas presuntamente vinculadas con el comercio ilegal de especies.
El informe advierte que detrás de estos decomisos existen organizaciones criminales con operaciones internacionales. Durante 2025 fueron detenidos en India y México objetivos considerados de alto valor relacionados con el tráfico de tigres, pangolines y reptiles, cuyas actividades mantenían conexiones entre África, Asia, Europa y Oceanía.
En México, la captura de un sospechoso en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, tras intentar traficar 299 reptiles protegidos por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), permitió abrir una investigación transnacional. Las autoridades aseguraron su teléfono celular, iniciaron una investigación financiera y detectaron vínculos con redes establecidas en Ecuador, Alemania, Nueva Zelanda, Sudáfrica y España. INTERPOL facilitó posteriormente el intercambio de información y pruebas entre las autoridades involucradas.
En India, otro de los casos relevantes derivó en la detención de un fugitivo buscado durante ocho años por el tráfico de partes de tigre y escamas de pangolín. El sospechoso contaba con una notificación roja de INTERPOL y era señalado como integrante de una de las estructuras de caza furtiva y tráfico de especies más complejas de Asia. Las investigaciones continúan para identificar a otros integrantes de la organización.
El Consorcio advierte que las redes delictivas han modificado sus métodos de operación, por lo que las investigaciones requieren cada vez más inteligencia financiera, análisis de datos, herramientas de inteligencia artificial y capacidades forenses. En este contexto, seguir el rastro del dinero se ha convertido en una de las principales estrategias para detectar operaciones relacionadas con lavado de dinero, fraude, corrupción y uso de criptomonedas vinculadas a delitos ambientales.
Durante 2025 también se fortaleció la capacitación de investigadores para rastrear transacciones financieras y obtener evidencia digital mediante la extracción de información de teléfonos móviles y otros dispositivos asegurados durante las investigaciones.
El desarrollo tecnológico también alcanza el ámbito forense. Un grupo de especialistas internacionales impulsa el uso del ADN de especies silvestres como herramienta de investigación criminal, con el propósito de fortalecer los estándares de laboratorio, facilitar el intercambio de información genética entre países y crear equipos de respuesta rápida para apoyar investigaciones derivadas de grandes decomisos.
El informe incluye el caso de una red desarticulada a partir del aseguramiento de 116 tortugas capturadas ilegalmente en Tanzania e interceptadas en Tailandia en 2022. La principal sospechosa logró escapar inicialmente, pero fue localizada en Bulgaria mediante una notificación roja de INTERPOL y posteriormente extraditada. La investigación permitió detener a otros 14 presuntos integrantes de la organización en Egipto, Indonesia, Madagascar y Tanzania. En 2025, más de un centenar de las tortugas recuperadas fueron finalmente repatriadas.
Las operaciones realizadas durante 2025 también evidenciaron que el comercio ilegal afecta a una amplia variedad de especies. Durante la Operación Thunder fueron aseguradas 5.8 toneladas de carne de fauna silvestre, más de 245 toneladas de especies marinas protegidas —entre ellas cuatro mil aletas de tiburón—, casi 10 mil 500 artrópodos protegidos, más de diez toneladas de plantas vivas y derivados vegetales, además de grandes volúmenes de madera obtenida ilegalmente.
El informe señala que la demanda de mascotas exóticas continúa siendo uno de los principales factores que impulsan este mercado ilícito. Asimismo, identifica al cuerno de rinoceronte como uno de los productos con mayor presencia en el tráfico internacional de fauna, al representar el 29 por ciento del volumen documentado entre 2015 y 2021, según el Informe Mundial sobre Delitos contra la Vida Silvestre de 2024.
Ante este panorama, representantes de 21 países acordaron reforzar las investigaciones, el intercambio de evidencia forense, las acciones judiciales y el combate a los flujos financieros ilícitos y la corrupción asociados con la caza furtiva y el comercio ilegal de cuerno de rinoceronte.
Después de 15 años de operación, el Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre prepara su plan estratégico para el periodo 2027-2030. La prioridad será fortalecer la cooperación entre países, ampliar las investigaciones conjuntas y utilizar cada incautación para identificar rutas de tráfico, recursos financieros y responsables de organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras nacionales.

