Tensión marítima escala en Ormuz mientras la ONU advierte riesgos crecientes para 20.000 marinos atrapados

by Enlace Noticias

La presión en el estrecho de Ormuz volvió a intensificarse tras una nueva serie de incidentes que mantiene bloqueados a miles de marinos y obliga a la ONU a reforzar sus llamados a la “máxima precaución”. Desde finales de febrero, se han registrado al menos 41 eventos que afectan a buques en el golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán, una cifra que confirma el deterioro de la seguridad en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

El domingo, el presidente de Estados Unidos anunció una operación mediante la cual el Ejército estadounidense “guiará” a los buques atrapados por el bloqueo impuesto por Irán, sin aclarar si esto implica escoltas directas. La Organización Marítima Internacional (OMI) respondió que está “al corriente de las noticias”, pero que no cuenta con más detalles y mantiene su exhorto a que las embarcaciones extremen precauciones mientras verifica reportes de ataques y advertencias de seguridad.

Los incidentes más recientes incluyen el presunto impacto de proyectiles contra un petrolero al norte de Fuyaira el 4 de mayo y el ataque a un granelero por embarcaciones pequeñas cerca de Irán un día antes, según el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO). Otros buques han recibido instrucciones por radio para abandonar sus fondeaderos, reflejo de un entorno operativo marcado por la incertidumbre.

Irán afirmó el lunes haber alcanzado un buque naval estadounidense e impedirle la entrada al estrecho, mientras Estados Unidos negó que hubiera ocurrido un ataque. En paralelo, cerca de 20.000 marinos permanecen sin poder abandonar la región, atrapados en una flota que se aproxima a los 3000 buques de todo tipo.

Respuesta de la ONU

La OMI trabaja con la industria naviera en planes de contingencia que incluyen un posible marco de evacuación segura para los buques y tripulaciones retenidos. Unos 800 buques comerciales —petroleros, graneleros y portacontenedores— podrían participar en una operación de este tipo, transportando suministros esenciales de energía y bienes básicos.

La agencia advirtió que “todas las personas, los marinos que se encuentran a bordo de cualquier tipo de buque en la zona del golfo Pérsico son vulnerables a cualquier recrudecimiento del conflicto”, señalando riesgos por misiles, caída de escombros y posibles carencias de alimentos y agua. Aunque se han logrado algunos relevos y repatriaciones —alrededor de 450 marinos asistidos—, la mayoría continúa en el mar.

La OMI subrayó que las escoltas navales “no son una solución sostenible” y reiteró que solo una distensión real y un acuerdo de largo plazo pueden garantizar la seguridad de la navegación.

Líbano enfrenta un sistema sanitario al límite

Mientras la tensión marítima persiste, Líbano atraviesa un escenario frágil tras el alto el fuego, con un sistema sanitario debilitado por hostilidades intermitentes y restricciones de acceso. La ONU describe la situación como “muy volátil”, especialmente en el sur y en zonas donde intentan regresar personas desplazadas.

Tres hospitales y 41 centros de atención primaria siguen fuera de servicio, mientras otros operan parcialmente y se concentran en urgencias y enfermedades crónicas. La presión sobre las instalaciones restantes reduce la continuidad de la atención y deja a comunidades enteras sin servicios esenciales.

La escasez de medicamentos, incluidos tratamientos para enfermedades no transmisibles, y la falta de suministros médicos incrementan los riesgos para pacientes vulnerables. Las agencias sanitarias advierten que, sin una reposición urgente, aumentarán las complicaciones y las muertes evitables.

A pesar de las limitaciones, la ONU amplía su apoyo con acciones como el cribado de tuberculosis para personas desplazadas. Más de 750 personas han sido evaluadas en las últimas semanas, aunque la respuesta humanitaria continúa limitada por la falta de financiamiento y las dificultades de acceso.

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