Tensión en el Golfo: ataques iraníes reducen el tránsito por Ormuz y activan alertas sobre una crisis alimentaria global

by Enlace Noticias

La respuesta militar de Irán a la campaña estadounidense‑israelí iniciada el 28 de febrero ha provocado una caída drástica del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía por la que transita una parte esencial del suministro energético mundial y cerca de un tercio del comercio global de fertilizantes. La interrupción amenaza con desencadenar una crisis alimentaria que afectaría con mayor fuerza a los pequeños agricultores de países de bajos ingresos.

Los ataques iraníes contra buques frente a su costa sur han alterado el flujo de fertilizantes y materiales intermedios como azufre y amoníaco. Para los agricultores con márgenes reducidos, el fertilizante representa uno de los costos más altos de producción. La previsión de expertos es directa: la reducción de siembras generará nuevas escaseces en regiones ya afectadas por conflictos, como Sudán.

La evaluación coincide en que la vía más efectiva para evitar una crisis sería detener la guerra o alcanzar un alto el fuego. Sin embargo, las perspectivas de una desescalada inmediata son limitadas. Ante este escenario, especialistas y exautoridades internacionales plantean que cualquier esfuerzo humanitario debe ir más allá de la diplomacia orientada a pausar el conflicto.

Uno de los modelos citados es la Iniciativa de Granos del Mar Negro, mediada por la ONU y Turquía en 2022, que permitió el tránsito de granos y fertilizantes desde puertos ucranianos en plena guerra. La operación introdujo millones de toneladas de alimentos en el mercado y contribuyó a reducir los precios globales, con impacto directo en países del Sur Global donde la alimentación absorbe una parte significativa del ingreso familiar.

Los firmantes del análisis proponen replicar un mecanismo similar en el Golfo. La ONU anunció la creación de un grupo de trabajo para abordar la interrupción del comercio marítimo en Ormuz y diseñar un mecanismo operativo que permita el tránsito de fertilizantes, ayuda humanitaria e importaciones esenciales. La iniciativa, coordinada con el nuevo enviado del Secretario General para Oriente Medio, reuniría a especialistas diplomáticos, marítimos y humanitarios.

El planteamiento central es específico: desarrollar un mecanismo que garantice el flujo sin obstáculos de fertilizantes y alimentos, independiente de cualquier operación militar destinada a abrir el Estrecho por la fuerza. Según el documento, este enfoque podría beneficiar tanto a Irán como a Estados Unidos. Para Teherán, protegería su seguridad alimentaria y reforzaría su afirmación de que su control del Estrecho se dirige únicamente contra los beligerantes. Para Washington, mitigaría los efectos económicos y humanitarios del conflicto.

El texto advierte que, aunque Washington y Teherán deben encontrar una vía para detener una guerra “enormemente perjudicial”, la posibilidad de una confrontación prolongada obliga a adoptar medidas inmediatas para gestionar sus consecuencias.

La declaración está firmada por más de treinta figuras internacionales, entre ellas exjefes de Estado, exministros de Asuntos Exteriores, exdirectores de organismos multilaterales y especialistas en seguridad alimentaria y mediación. Entre los firmantes se encuentran Helen Clark, Gro Harlem Brundtland, Juan Manuel Santos, Mary Robinson, Carl Bildt, Susana Malcorra, Mo Ibrahim, Pascal Lamy y Martin Griffiths.

El mensaje común es inequívoco: la interrupción del tránsito en Ormuz no solo es un episodio militar, sino un detonante potencial de una crisis alimentaria global que exige respuestas operativas inmediatas mientras la guerra continúa.

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