El Gobierno de México presentó los resultados de la estrategia Vive saludable, vive feliz, y el país entero descubrió que el tamizaje escolar terminó pareciéndose más a un juicio bíblico que a una revisión médica. Casi 4 millones de estudiantes fueron valorados y, según las cifras oficiales, 1 de cada 2 niños salió con el sello simbólico de “peso fuera de rango”, lo que en términos prácticos equivale a la frase que resume el espíritu del diagnóstico: “Te han pesado, te han medido y te han encontrado defectuoso”.
De acuerdo con la SEP y el IMSS, el operativo cubrió 27 mil 409 primarias públicas. El resultado: 18.5 por ciento de los niños con sobrepeso, 18.3 por ciento con obesidad, 13.5 por ciento con peso bajo y 49.7 por ciento dentro del rango considerado normal. La estadística, presentada con solemnidad institucional, dejó claro que la mitad de la infancia mexicana está librando una batalla silenciosa contra la báscula, la lonchera y la genética.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el objetivo del programa es enseñar a las familias y al personal docente a promover hábitos saludables. Recordó que el sobrepeso infantil puede derivar en enfermedades crónicas y defendió la prohibición de comida chatarra en las escuelas. El mensaje fue claro: la prevención es la nueva bandera, aunque para muchos padres el verdadero reto será convencer a sus hijos de que una jícama puede competir con una bolsa de frituras.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, detalló que 738 brigadas y más de 7 mil brigadistas recorrieron el país midiendo peso, talla, dientes y hasta la paciencia de los niños. Los resultados se enviarán por correo o mensaje a los padres, quienes podrán consultar en línea el expediente de salud escolar y recibir indicaciones sobre la clínica correspondiente para seguimiento. En otras palabras, el diagnóstico no solo llegó a los salones: también aterrizó directamente en los teléfonos de millones de familias.
La estrategia continuará durante el ciclo escolar 2025-2026, acompañada de supervisiones para evitar la venta de comida chatarra. Según la SEP, 64 por ciento de las escuelas ya vigila el cumplimiento de lineamientos, 70 por ciento vende alimentos saludables y 80 por ciento garantiza acceso a agua simple. El 86 por ciento, además, ya no comercializa productos con sellos de advertencia, aunque en muchos planteles la resistencia estudiantil sigue siendo más fuerte que cualquier circular oficial.
Por su parte, el director del IMSS, Zoé Robledo, informó que el instituto ha brindado casi 38 mil atenciones derivadas del programa. Confirmó que la mayor incidencia de sobrepeso se concentra entre cuarto y quinto de primaria y que Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Tabasco encabezan la lista de estados con más casos. También se detectó que 55 de cada 100 niños tiene caries y que más de un millón fueron identificados con problemas visuales.
El tamizaje, presentado como una radiografía nacional de la salud infantil, dejó una conclusión contundente: el país enfrenta un desafío estructural que va más allá de la báscula. Y aunque el gobierno insiste en que el objetivo es construir bienestar, los números parecen repetir, con precisión quirúrgica, el mensaje que resonó en cada escuela visitada: “Te han pesado, te han medido y te han encontrado defectuoso”.

