Sudamérica concentra la mayor pérdida de bosques mientras la ONU advierte que el mundo sigue lejos de frenar la deforestación

by Enlace Noticias

Los bosques continúan desapareciendo a un ritmo que la ONU califica como incompatible con las metas globales para 2030. Un nuevo informe del organismo confirma que Sudamérica registró la mayor pérdida neta del planeta entre 2015 y 2025, con la desaparición de 41 millones de hectáreas en una década, un promedio anual de 4,10 millones. La advertencia central es directa: los compromisos internacionales no están logrando detener ni revertir la deforestación.

El documento subraya que más de diez millones de hectáreas de bosques primarios —ecosistemas antiguos y esenciales para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación climática— se perdieron en el mismo periodo. Aunque la pérdida de estos bosques disminuyó respecto de la década anterior, el ritmo sigue siendo de 1,61 millones de hectáreas al año.

La ONU expone una brecha persistente entre los compromisos políticos y la realidad. La meta de aumentar la superficie forestal mundial en un 3% para 2030, establecida en el Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques, continúa fuera de rumbo. En el prólogo del informe, el Secretario General António Guterres advierte que los bosques enfrentan amenazas crecientes derivadas de “la deforestación, el aumento de las temperaturas, la incertidumbre económica y las divisiones geopolíticas”, y recuerda que “los bosques se encuentran entre los recursos naturales más vitales de nuestro planeta”.

El informe detalla que, aunque la pérdida neta global es menor que la registrada en los años noventa, el ritmo volvió a aumentar en la última década. Entre 2015 y 2025, el planeta perdió más de 40 millones de hectáreas de bosque. La expansión agrícola se mantiene como el principal motor de la deforestación, impulsada por la demanda de alimentos, ganado, cultivos comerciales y leña. A ello se suman el crecimiento urbano, las infraestructuras y el aumento de la población, que amplían la presión sobre los ecosistemas forestales.

El cambio climático agrava el escenario. Incendios, sequías, olas de calor, plagas y enfermedades afectan cada vez más a los bosques, incluso en regiones donde la deforestación se ha estabilizado. El informe alerta que los riesgos climáticos avanzan más rápido que la capacidad de respuesta de muchos países. Además, el sumidero global de carbono terrestre cayó en 2023 a su nivel más bajo en dos décadas, una señal de que algunos ecosistemas podrían estar perdiendo capacidad para absorber emisiones.

La brecha financiera es otro punto crítico. La financiación mundial para la gestión forestal sostenible alcanzó 84.000 millones de dólares en 2023, muy por debajo de los 300.000 millones anuales necesarios para 2030. La situación es especialmente compleja en países de ingresos bajos y medios, donde las presiones económicas sobre los bosques son mayores y los recursos para protegerlos son limitados.

El informe reconoce avances: más áreas protegidas, mejores sistemas de monitoreo, programas de restauración y políticas forestales fortalecidas. En América Latina, destaca progresos en Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica, así como reformas vinculadas a la participación de Pueblos indígenas y comunidades locales en México, Bolivia y Guatemala. También señala que más gobiernos integran los bosques en sus estrategias climáticas y de desarrollo.

Sin embargo, el balance general sigue siendo insuficiente. De las 26 metas forestales evaluadas, solo siete están ampliamente encaminadas. Dos de las más relevantes —revertir la pérdida de bosques y erradicar la pobreza extrema entre las poblaciones que dependen de ellos— permanecen fuera de rumbo.

La conclusión del informe es clara: el mundo avanza, pero no al ritmo necesario para proteger uno de los sistemas naturales más estratégicos del planeta.

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