En Morelia, durante la conmemoración del 5 de mayo, el presidente de Morena en Michoacán, Jesús Mora, afirmó que la defensa de la soberanía nacional sigue siendo un eje central de la vida pública mexicana ante lo que definió como “nuevas formas de intervención” en el siglo XXI. Sostuvo que esta fecha no es únicamente un referente histórico, sino una clave política para comprender los desafíos actuales frente a presiones externas.
Mora recordó que la victoria mexicana sobre el ejército francés en 1862 representó una disputa por el derecho del país a decidir su propio rumbo frente a intereses extranjeros. Subrayó que la invasión no fue un hecho aislado, sino una operación impulsada por potencias que buscaban controlar recursos y reorganizar la vida política nacional. En ese marco, afirmó que “la soberanía no se mendiga, se defiende”, y advirtió que la intervención contemporánea opera mediante inteligencia, desinformación, presión económica, instrumentalización judicial y construcción internacional de narrativas.
El dirigente señaló que la defensa de la soberanía ha recuperado centralidad política con los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, quienes —dijo— han colocado la independencia política, energética y económica como principios rectores. Aseguró que “el viejo régimen normalizó la subordinación” y que la transformación plantea que las decisiones nacionales deben responder al pueblo y no a intereses externos.
Mora destacó también la dimensión simbólica del 5 de mayo para la comunidad migrante en Estados Unidos, que ha convertido esta fecha en un espacio de identidad y memoria. Explicó que para millones de mexicanos en el exterior, esta conmemoración representa la afirmación de pertenecer a una historia de resistencia y defensa de la dignidad colectiva. Reconoció su papel en el fortalecimiento económico y social del país y afirmó que “son parte viva de nuestra soberanía porque sostienen comunidades enteras”.
Al cierre, sostuvo que la soberanía es una práctica política que exige independencia económica, fortaleza institucional y conciencia histórica. Afirmó que la transformación forma parte de esa tradición de resistencia y concluyó que “cuando un pueblo tiene claridad histórica y dignidad política, ninguna potencia puede doblegarlo. La soberanía fue la causa de ayer y sigue siendo la causa de hoy”.

