Una investigación de Animal Político, realizada por el periodista Edgar Ledesma, documentó que apenas 32% de los policías municipales en México contaba con chaleco antibalas hasta 2024, mientras las corporaciones enfrentan ataques con armas de alto poder, carencias de equipo y reclamos laborales.
El trabajo periodístico, publicado el 7 de septiembre de 2026 bajo el título “A merced de las balas: policías municipales sin blindaje ante el alto poder del crimen”, advierte que la cifra disponible sólo permite conocer la existencia de chalecos, pero no su nivel de protección, antigüedad, estado físico o capacidad para resistir los proyectiles que podrían enfrentar los agentes.
De acuerdo con la investigación de Ledesma, el problema se desarrolla en un contexto de violencia contra las corporaciones de seguridad. En 2025 fueron asesinados al menos 348 policías en México, según el registro de Causa en Común, mientras que hasta el 20 de agosto de 2026 la organización había documentado otros 193 agentes de seguridad pública asesinados, de los cuales 81 eran municipales.
Chalecos que no corresponden al riesgo
El reportaje señala que la regulación mexicana de los chalecos antibalas se encuentra establecida en la NOM-166-SCFI-2005, que distingue distintos niveles de protección. Los equipos diseñados para armas cortas no están destinados a detener proyectiles de rifle, mientras que para estos últimos se requieren placas rígidas y niveles superiores de blindaje.
Sin embargo, la norma no obliga a las corporaciones a informar públicamente qué nivel de protección recibe cada policía, cuándo fue fabricado el equipo, cómo se conserva o si continúa dentro de su vida útil.
Asael Nuche González, investigador de Causa en Común, explicó a Animal Político que el problema no se reduce al número de chalecos disponibles.
“Estas protecciones son insuficientes o no son las más adecuadas para el tipo de calibre que están utilizando los grupos delictivos, que son calibres ya muy altos. Entonces, obviamente, se pone en riesgo al personal de la policía”, señaló. También advirtió que “muchos equipos no son sustituidos cuando ya no tienen la resistencia adecuada”.
Un inspector jefe de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, entrevistado bajo reserva por Animal Político, describió el riesgo que enfrentan los agentes ante el armamento utilizado por organizaciones criminales.
“Hoy, con las armas que tiene el crimen organizado, un chaleco no te va a proteger. La ‘matapolicías’ ya es más común”, afirmó.
El propio reportaje precisa que no todos los chalecos son deficientes y recoge el testimonio del mando capitalino sobre equipos que han detenido disparos durante enfrentamientos. El límite aparece cuando la potencia del arma supera el nivel para el cual fue fabricado el blindaje.
Sólo 32% de policías municipales tiene chaleco
La investigación de Animal Político encontró que sólo 32% de los policías municipales tenía chaleco antibalas en 2024, con base en cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) recuperadas por Causa en Común.
Nancy Angélica Canjura Luna, investigadora de Causa en Común, señaló que algunas instituciones ni siquiera informan cuántos chalecos, placas, cascos o escudos tienen, lo que dificulta evaluar las condiciones reales del equipo.
“Al ser opacos con esos temas, tampoco podemos evaluar en qué grado se encuentran ni qué tanta satisfacción hay sobre las necesidades de equipo”, sostuvo.
El Informe Nacional de Transparencia 2025 citado por el reportaje muestra también diferencias en la información disponible sobre protección balística. Sólo tres instituciones estatales reportaron contar con los cinco tipos de protección considerados: chalecos, placas, cascos, escudos y patrullas blindadas.
El problema se extiende al equipamiento básico. Según los datos expuestos por Causa en Común, únicamente 24% de los policías municipales contaba con arma de fuego y 22% tenía esposas. Además, 55% percibía menos de 15 mil pesos mensuales.
Chalecos compartidos y equipo comprado por policías
El trabajo de Edgar Ledesma documenta también prácticas como el intercambio de paneles balísticos entre agentes de distintos turnos. Los paneles permanecen bajo resguardo de las corporaciones, mientras las fundas acumulan sudor, suciedad y desgaste por el uso cotidiano.
En el caso de la Ciudad de México, la SSC anunció en agosto de 2020 la entrega de 31 mil chalecos de uso personal, con una vida útil de cinco años, precisamente para evitar que fueran compartidos. Sin embargo, los documentos públicos revisados por Animal Político no permitieron determinar cuántos fueron finalmente entregados, cuántos continúan activos ni si las ocho mil unidades adquiridas en 2021 ya fueron sustituidas.
La investigación también recoge testimonios de policías que compran por cuenta propia uniformes, fornituras y municiones o pagan para obtener un arma en mejores condiciones. En el Estado de México, señala Canjura Luna, existen establecimientos conocidos como “casas tácticas”, donde agentes adquieren parte del equipo que deberían recibir de sus instituciones.
Ataques que exhiben la brecha de protección
El reportaje reconstruye varios casos para mostrar las condiciones en las que trabajan los policías municipales. Entre ellos está el asesinato de Jesús Alejandro Salazar Beltrán, policía municipal de Culiacán, quien fue atacado el 28 de junio de 2025 cuando se dirigía a su trabajo. Las fuentes consultadas por Animal Político no permitieron determinar si llevaba protección balística.
También documenta el asesinato de las policías viales Libna Mata Villegas y Gisela Ceballos Quezada, ocurrido en noviembre de 2025 en El Salto, Jalisco. Después del doble homicidio, policías reclamaron que no todos contaban con chaleco y el comisario de la corporación reconoció que algunos elementos tenían protección y otros no.
Otro de los casos abordados ocurrió en Zamora, Michoacán, en julio de 2025, cuando tres policías municipales fueron asesinados durante un ataque contra su patrulla. De acuerdo con el medio local Primera Plana, la unidad recibió más de 480 impactos de bala y la Fiscalía estatal localizó 475 casquillos de tres calibres.
Protestas y pérdida de personal
La falta de equipo forma parte de un problema más amplio dentro de las policías municipales. Entre enero y junio de 2026 se registraron al menos 41 movilizaciones policiales en 15 entidades por bajos salarios, falta de prestaciones, abusos laborales, jornadas excesivas y carencias de equipo, según los datos citados por la investigación.
Al mismo tiempo, las corporaciones registraron una reducción de personal en 21 estados: pasaron de 98 mil 413 policías en enero de 2024 a 94 mil 396 al cierre de ese año, una disminución de 4.06%.
Para Canjura Luna, el fortalecimiento presupuestal de la Guardia Nacional ha ocurrido en detrimento de las policías estatales y municipales, pese a que estas últimas mantienen el contacto cotidiano con la población y suelen ser las primeras en responder ante una emergencia.
La investigación de Animal Político, firmada por Edgar Ledesma, plantea que actualizar la norma sobre blindaje no resolvería por sí sola el problema. También sería necesario conocer qué equipos adquieren las corporaciones, a quién se entregan, cuánto tiempo permanecen en servicio y si corresponden con el riesgo de cada tarea.
El reportaje sintetiza el problema en una pregunta sobre la protección efectiva de los agentes: “que cuando un policía salga a enfrentar a hombres con rifles, no lleve sobre el cuerpo una ilusión de seguridad: un ‘chaleco de papel’”.

