El Senado de la República aprobó, con 105 votos a favor y una abstención, la autorización para que 19 elementos de la Marina de los Estados Unidos ingresen a territorio nacional y participen en un ejercicio de adiestramiento especializado junto a la Unidad Naval de Operaciones Especiales de la Secretaría de Marina. La decisión, tomada en sesión ordinaria, reavivó el debate sobre los alcances de la cooperación militar con Washington y el papel del Senado como garante del control civil en materia de defensa.
Los integrantes del Equipo SEAL 2 operarán del 15 de febrero al 16 de abril de 2026 en instalaciones de San Luis Carpizo, Campeche, y en la jurisdicción del Sector Naval Carmen. El documento aprobado establece que los militares estadounidenses ingresarán a bordo de una aeronave C‑130 Hércules y obliga a la titular del Ejecutivo Federal a remitir un informe detallado al Senado dentro de los 30 días posteriores a la conclusión del ejercicio.
Al fundamentar el dictamen, la secretaria de la Comisión de Marina, Raquel Bonilla Herrera, recordó que autorizar la entrada de tropas extranjeras es una facultad exclusiva del Senado y un mecanismo de control democrático en materia de seguridad nacional. Subrayó que México ejerce plenamente su soberanía y que la cooperación autorizada “no implica subordinación ni cesión de competencias”, sino un esquema regulado que fortalece capacidades bajo conducción civil.
El debate no estuvo exento de posiciones encontradas. El senador Gerardo Fernández Noroña, de Morena, rechazó la presencia de militares estadounidenses al considerar que no existe una actitud sincera del gobierno de ese país y recordó intervenciones recientes en América Latina. Desde el PAN, Susana Zatarain García respaldó la solicitud de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pero pidió aclarar la entrada de aeronaves militares estadounidenses en Toluca y Baja California sin autorización previa del Senado.
Ruth González Silva, del PVEM, defendió la cooperación como herramienta legítima para fortalecer la seguridad y la soberanía, mientras que Alejandra Barrales Magdaleno, de Movimiento Ciudadano, coincidió en la importancia de la facultad senatorial, pero insistió en esclarecer los vuelos militares no reportados. Senadores de Morena, integrantes de la Comisión de Marina, precisaron que el dictamen incluye la solicitud formal de informes al Ejecutivo sobre el desarrollo del ejercicio.
En paralelo, el Senado recibió una nueva petición de la titular del Ejecutivo Federal para autorizar el ingreso de 12 elementos del Grupo de Operaciones Especiales del Comando Norte de Estados Unidos. El entrenamiento, denominado SOF1 “Capacitación MEXSOF (Defensa)”, se realizará del 27 de febrero al 15 de julio de 2026 en instalaciones militares del Estado de México y en la Base Aérea Militar No. 4 de Cozumel, Quintana Roo. La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, turnó la solicitud a la Comisión de Defensa Nacional.
El documento remitido detalla que el objetivo es desarrollar compatibilidad operativa y fortalecer la relación entre fuerzas especiales de ambos países en áreas como patrullaje, liderazgo de tropas, medicina táctica, comunicaciones, combate urbano y rural, puntería avanzada, operaciones de francotirador, manejo de artefactos explosivos improvisados, drones, buceo de combate e infiltración marítima.
Con estas decisiones, el Senado vuelve a colocarse en el centro del equilibrio entre cooperación internacional y soberanía nacional. Mientras avanza el análisis del segundo ingreso solicitado, la Cámara Alta mantiene bajo revisión el alcance de la colaboración militar con Estados Unidos y el cumplimiento estricto de los mecanismos de control que la Constitución le confiere.
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