Semillas de Comunión…“Por tu palabra, Señor, vuelvo a echar las redes”

by Enlace Noticias

Queridos hermanos, hoy vuelvo a dirigirme a ustedes desde la certeza que me sostiene cada día: la oración nos fortalece, nos anima y nos hace experimentar el amor de Dios en medio de nuestras luchas cotidianas. No elimina los problemas, pero sí nos da la fuerza para caminar.

Mientras medito el evangelio de San Lucas, que nos presenta a Jesús a orillas del lago de Genesaret, me descubro profundamente interpelado por la escena de Pedro. Él ha trabajado toda la noche, ha puesto su experiencia, su técnica, su cansancio… y aun así vuelve con las manos vacías. Cuántas veces nosotros vivimos lo mismo. Planeamos, organizamos, nos esforzamos, insistimos, y sin embargo los resultados no llegan. La familia, el trabajo, la comunidad, incluso nuestra vida espiritual pueden atravesar momentos de vacío que nos hacen preguntarnos si vale la pena seguir intentando.

En mi caminar pastoral he visto a tantas personas que, al abrir su negocio, se persignan; que al hacer su primera venta, se encomiendan a Dios. Ese gesto sencillo me conmueve porque expresa una verdad profunda: no trabajamos solos. Cada día, cada esfuerzo, cada decisión puede ser una red echada en el nombre del Señor.

Por eso, cuando Jesús le dice a Pedro: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”, no le está pidiendo magia ni evasión. Le está pidiendo confianza. Pedro ya lo intentó todo, pero ahora lo hará desde otra certeza: “Por tu palabra, Señor, echaré las redes.” Ese es el punto decisivo. Las redes son las mismas, la barca es la misma, el lago es el mismo… pero el corazón de Pedro ya no actúa desde su autosuficiencia, sino desde la fe.

Hoy, como pastor, me dirijo a nuestra sociedad que tantas veces se siente cansada, frustrada, herida por la incertidumbre. Les hablo desde mi propia experiencia: la fe no sustituye el esfuerzo, pero sí le da sentido. La fe no evita el cansancio, pero sí lo ilumina. La fe no garantiza resultados inmediatos, pero sí nos sostiene cuando las redes vuelven vacías.

He aprendido que el cristiano trabaja como si todo dependiera de él, pero confía sabiendo que el fruto último está en manos de Dios. Y en este tiempo, en el que muchos se sienten desanimados, quiero sembrar esta semilla de comunión: la confianza en la palabra del Señor transforma el fracaso en oportunidad y el cansancio en esperanza.

Quizá hoy tú también necesitas decir: “Señor, estoy cansado, he intentado muchas veces, no veo resultados… pero por tu palabra volveré a echar las redes.” Esa frase, dicha desde el corazón, abre caminos que no imaginamos.

Que Jesús nos enseñe a confiar cuando nuestros esfuerzos parezcan inútiles. Que Santa María, Madre de Dios, nos cubra con su amparo. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, los acompañe siempre.

Amén.

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