Semillas de Comunión…“El tesoro que libera el corazón”

by Enlace Noticias

Queridos hermanos, les deseo una semana llena de bendiciones.

Hoy me pongo en oración junto a ustedes, pidiendo por nuestros enfermos, por quienes los atienden con paciencia y amor, y por todas las familias que cargan la herida de la ausencia: hijos perdidos, desaparecidos, hermanos discapacitados que necesitan fortaleza. La oración nos une, nos sostiene y nos recuerda que la comunión nace de compartir las cargas.

El Evangelio de San Mateo nos presenta a un joven que busca la vida eterna. Ha cumplido los mandamientos, ha vivido rectamente, pero intuye que algo le falta. Jesús lo mira con amor y le propone un paso decisivo: dejar sus bienes y seguirlo. El joven se entristece porque sus riquezas se han convertido en su seguridad.

Este relato no es ajeno a nosotros. También yo reconozco que muchas veces he dicho que quiero seguir al Señor, pero pongo condiciones. Le entrego mi tiempo mientras no afecte mis proyectos, le ofrezco mis talentos mientras no me exijan demasiado, acepto su voluntad siempre que coincida con la mía. Descubro que el verdadero obstáculo no está fuera, sino en mi propio corazón.

El apego, el orgullo, la comodidad, el resentimiento, la ambición o el miedo al qué dirán son esas riquezas que nos atan. No todos tenemos bienes materiales, pero todos tenemos seguridades que nos impiden confiar plenamente en Dios. Y es ahí donde Cristo quiere entrar, para regalarnos una libertad más grande.

Hoy me pregunto junto a ustedes: ¿qué es eso que no nos atrevemos a dejar porque pensamos que sin ello no podremos ser felices? La respuesta no es sencilla, pero el Evangelio nos recuerda que la verdadera alegría no está en acumular, sino en soltar. El joven del relato se fue triste porque no se atrevió a confiar. Nosotros podemos elegir distinto: podemos abrir el corazón y descubrir que el tesoro más grande es seguir a Cristo sin reservas.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, los bendiga y los acompañe siempre.

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