Durante casi toda la tarde en el Estadio Panamericano, la afición mexicana vivió un guion que parecía escrito para un debut triunfal. Los Tomateros de Culiacán dominaron a placer a los Cangrejeros de Santurce y el ambiente en la casa de los Charros de Jalisco se inclinaba hacia una victoria cómoda en el arranque de la 68 Serie del Caribe. Pero el béisbol, fiel a su naturaleza impredecible, guardó su giro más brusco para el último suspiro.
El encuentro comenzó con un vendaval ofensivo de los culichis. Desde el primer bateador, Culiacán atacó sin contemplaciones al abridor Collin Wiles. En las dos primeras entradas, México fabricó cuatro carreras: un doble productor de Rodolfo Amador, un elevado de sacrificio de Joey Meneses, otro doble remolcador de Luis Verdugo y un sencillo impulsor de Alí Solís. El marcador, el ritmo del juego y la tribuna apuntaban a una tarde tranquila para el equipo anfitrión.
Pero Santurce no se desmoronó. Poco a poco, los boricuas comenzaron a descontar. En el cuarto episodio, Yohandy Morales conectó un jonrón de dos carreras que cambió el pulso del encuentro. Más tarde, en el séptimo, un rodado de Rubén Castro acercó aún más a los Cangrejeros. Mientras tanto, el bullpen puertorriqueño apagó por completo la ofensiva mexicana: Jordan Morales, Brady Tedesco, Derek West, Roel Ramírez y Gabriel Rodríguez colgaron siete ceros consecutivos que mantuvieron viva la esperanza caribeña.
El juego llegó al noveno episodio con Culiacán aún al frente, pero con la sensación de que el margen era frágil. Y entonces ocurrió la remontada. Un bateador golpeado, un toque de sacrificio, una base por bolas y el turno decisivo para Rubén Castro. El bateador designado respondió con un sencillo de dos carreras que completó la voltereta y silenció el estadio. Puerto Rico ganó 5-4 y se llevó un triunfo que parecía improbable durante gran parte del duelo.
“Nunca se han quitado. Siempre han estado luchando”, declaró el manager de los Cangrejeros, Omar López, al destacar la resistencia de su equipo. “Si vamos a perder, vamos a luchar hasta el final”.
Del lado mexicano, el veterano piloto Lorenzo Bundy reconoció el golpe. “Un juego perdido que duele mucho. El out número 27 siempre está muy difícil, y más cuando le das oportunidades al contrario”, señaló tras la derrota. El cerrador Anthony Gose, quien debutó en México esta temporada, cargó con la decisión.
El triunfo quedó oficialmente en manos de Gabriel Rodríguez, quien lanzó la novena entrada sin daño y completó la labor impecable del relevo boricua. “Podemos darle crédito al pitcheo de Puerto Rico”, admitió Bundy.
La primera jornada del Clásico Caribeño dejó una lección clara: en este torneo, ningún marcador es definitivo. Culiacán dominó durante siete entradas, pero Santurce resistió, ajustó y golpeó en el momento exacto. Una victoria sufrida, como dijo López, pero también una muestra del carácter que define a los equipos que aspiran a llegar lejos.
En Guadalajara, el béisbol volvió a demostrar que la última palabra siempre se escribe en el diamante.

