Papa León XIV llama a no “desesperarnos” ni ser “presuntuosos” ante la adversidad

by Enlace Noticias

El Papa León XIV centró su mensaje del Ángelus de este domingo 9 de agosto en una exhortación a mantener la fe en medio de la incertidumbre y a evitar tanto la desesperación como la presunción, al reflexionar sobre el pasaje evangélico de Jesús caminando sobre las aguas.

Desde el Palacio Apostólico, el pontífice retomó el relato del Evangelio de Mateo (14, 22-33), donde los discípulos enfrentan una tormenta en el lago de Galilea. En ese contexto, subrayó que, pese al miedo, Jesús se hace presente y les dice: “¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!”, en un momento que marca el tránsito de la incertidumbre a la fe.

El Papa explicó que los discípulos, tras haber vivido una experiencia previa de éxito, se enfrentan después a su propia fragilidad. “No les bastó haber presenciado un milagro… tuvieron que pasar por la experiencia de su debilidad”, señaló, al destacar que es en esa condición donde reconocen la presencia de Dios.

En su reflexión, León XIV enfatizó que este episodio deja una enseñanza directa: no dejarse llevar por el éxito ni caer en la presunción, pero tampoco “desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad”, cuando las circunstancias parecen adversas.

Al referirse al momento en que Pedro camina sobre el agua y comienza a hundirse, el pontífice apuntó que la intervención de Jesús simboliza la necesidad de confiar incluso en medio de la duda. “Cuando el Maestro sube a la barca, la tormenta se calma”, recordó, al citar la profesión de fe de los discípulos: “En verdad tú eres el Hijo de Dios”.

El Papa insistió en que la fe no elimina las dificultades, pero permite afrontarlas desde otra perspectiva. Señaló que la paz llega cuando se reconoce la presencia de Cristo “en medio de la tempestad”, y no únicamente en condiciones favorables.

Finalmente, León XIV sostuvo que, en cualquier circunstancia, Jesús “no nos abandona” y llamó a acogerlo “en la barca de nuestra vida” a través de la oración, los sacramentos y la escucha de la Palabra. Concluyó encomendando a la Virgen María como referencia de confianza, al recordar que fue “llamada dichosa por su fe”.

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