La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que los recortes en la ayuda internacional y las brechas persistentes de financiación están debilitando la capacidad global para responder a riesgos sanitarios crecientes, en un contexto marcado por amenazas de nuevas pandemias, aumento de infecciones farmacorresistentes y fragilidad estructural de los servicios de salud. Durante la apertura de la 156ª sesión de la Junta Ejecutiva en Ginebra, el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus expuso que las reducciones de personal derivadas de “recortes significativos” en el presupuesto de la agencia ya han generado consecuencias operativas en múltiples regiones. Señaló que los recortes bilaterales aplicados por varios países han provocado interrupciones en sistemas de salud que dependen de la cooperación internacional, configurando lo que describió como uno de los periodos más complejos para la institución.
Tedros subrayó que, aunque la OMS logró sostener sus operaciones esenciales, la crisis financiera reveló vulnerabilidades profundas en la gobernanza sanitaria mundial, especialmente en países de ingresos bajos y medios que enfrentan dificultades para mantener servicios básicos. La reducción de fondos forma parte de un repliegue más amplio de la financiación internacional para la salud, obligando a los gobiernos a tomar decisiones de alto costo político y social. Ante este escenario, la OMS está apoyando a los países en la transición hacia modelos de autosuficiencia mediante la movilización de recursos internos, incluidos impuestos al tabaco, alcohol y bebidas azucaradas. Sin embargo, la magnitud de las necesidades supera la capacidad actual de respuesta: 4600 millones de personas carecen de servicios esenciales y 2100 millones enfrentan dificultades financieras por gastos sanitarios, mientras se proyecta una escasez global de 11 millones de trabajadores de la salud para 2030.
El director general afirmó que una crisis mayor se evitó gracias al aumento de las contribuciones obligatorias aprobado por los Estados Miembros, lo que permitió asegurar alrededor del 85% del presupuesto básico para 2026-2027. No obstante, advirtió que la obtención del 15% restante será compleja en un entorno financiero internacional restrictivo, con áreas prioritarias como preparación ante emergencias, resistencia antimicrobiana y resiliencia climática aún subfinanciadas. A pesar de las limitaciones, la OMS reportó avances recientes, entre ellos la adopción del Acuerdo sobre Pandemias y las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional, la expansión de la vigilancia epidemiológica y la implementación de sistemas de inteligencia epidémica basados en inteligencia artificial. También destacó que cientos de emergencias sanitarias fueron contenidas antes de escalar, aunque alertó que una de cada seis infecciones bacterianas ya presenta resistencia a antibióticos.
Tedros reiteró que las amenazas globales requieren respuestas coordinadas y sostuvo que la falta de financiación predecible compromete la preparación ante futuras emergencias. La Junta Ejecutiva analiza esta semana temas como preparación para pandemias, inmunización, resistencia antimicrobiana, salud mental y emergencias en zonas de conflicto, además de presiones presupuestarias, reformas de gobernanza y notificaciones formales de retirada de Estados Unidos y Argentina. Las conclusiones serán trasladadas a la Asamblea Mundial de la Salud en mayo, donde se definirá la ruta institucional en un escenario de tensiones geopolíticas y crecientes riesgos sanitarios. Así se mueve el tablero, así se mueve el poder.

