Shohei Ohtani volvió a demostrar su impacto en las dos facetas del juego al conducir a los Dodgers de Los Ángeles a una victoria de 4-3 sobre los Mellizos de Minnesota, resultado con el que la novena angelina completó la barrida en el Target Field y dejó atrás el primer tropiezo que había enfrentado el japonés durante la temporada 2026.
La salida representó una prueba para Ohtani, quien llegó al encuentro con una ampolla en el dedo medio de la mano derecha y una inflamación en la rodilla izquierda. A pesar de esas molestias, el derecho entregó una de sus actuaciones más sólidas del año, apoyado en una recta que promedió las 100 millas por hora, la velocidad promedio más alta de su carrera en las Grandes Ligas.
El abridor trabajó seis entradas, permitió cinco imparables y tres carreras, dos de ellas limpias, otorgó dos bases por bolas y recetó ocho ponches en una labor de 89 lanzamientos.
El momento de mayor dificultad llegó en la segunda entrada. Tras un sencillo de Victor Caratini para abrir el episodio, Minnesota aprovechó un par de imparables, un pásbol y un sencillo productor de dos carreras de Ryan Kreidler para darle la vuelta al marcador y colocarse arriba 3-1.
Lejos de perder el control del encuentro, Ohtani modificó el rumbo del partido desde el inning siguiente. Abrió el tercer episodio retirando por la vía del ponche a Byron Buxton, Kody Clemens y Josh Bell de manera consecutiva, una secuencia que marcó el inicio de un dominio sostenido sobre la ofensiva de los Mellizos.
A partir de ese momento, el japonés retiró a 13 de los últimos 15 bateadores que enfrentó y cerró su actuación con cuatro entradas consecutivas sin admitir carreras, estabilizando el juego mientras la ofensiva de Los Ángeles recuperaba la ventaja.
La reacción de los Dodgers comenzó también con el propio Ohtani. Como primer bate de la alineación y líder de las Grandes Ligas en porcentaje de embasarse, respondió en la parte alta de la tercera entrada con un sencillo productor al jardín central frente al derecho Joe Ryan, remolcando a Alex Freeland y reduciendo la diferencia.
Ese batazo encendió un ataque de tres carreras que permitió a Los Ángeles recuperar el control del marcador y respaldar la labor de su abridor, quien respondió tanto desde el montículo como con el bate en un encuentro que exigió ajustes después de un inicio complicado.
La actuación dejó en evidencia la capacidad de recuperación de Ohtani. Después de un segundo inning en el que Minnesota aprovechó cada oportunidad para tomar ventaja, el japonés elevó la velocidad de sus lanzamientos, limitó el contacto de los bateadores rivales y mantuvo el encuentro bajo control hasta entregar la pelota al bullpen. Su aporte ofensivo terminó por completar una noche en la que volvió a ser el factor determinante para los Dodgers.

