La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) inauguró en Washington, D.C., su 40ª Asamblea de Delegadas bajo el lema “Es tiempo de saldar la deuda”, un encuentro en el que representantes de los países del continente analizarán los obstáculos que enfrentan las mujeres para acceder a oportunidades económicas, financiamiento, inclusión laboral y desarrollo empresarial.
Durante la apertura de los trabajos, la presidenta del Consejo Permanente de la OEA y representante permanente de Costa Rica, Alejandra Solano, afirmó que la autonomía económica constituye una condición indispensable para que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos y participar en la vida pública en condiciones de igualdad.
“La autonomía económica es una condición fundamental para que las mujeres puedan desarrollar plenamente sus proyectos de vida, fortalecer su participación pública y ejercer con libertad su capacidad de decisión y negociación en todos los ámbitos de la sociedad”, señaló la diplomática.
Solano sostuvo que el debate sobre los derechos económicos de las mujeres trasciende el ámbito individual y se relaciona directamente con el crecimiento económico, la productividad, la innovación, la resiliencia social y la estabilidad democrática de los países del hemisferio.
En la misma línea, el secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin, advirtió que la exclusión económica de las mujeres continúa siendo uno de los desafíos más urgentes para la cooperación regional.
“Cuando las mujeres son excluidas de las oportunidades económicas, las consecuencias se sienten en las familias, las comunidades y las naciones enteras”, afirmó Ramdin.
El funcionario agregó que las barreras que limitan el acceso de las mujeres al empleo, al crédito y a la actividad productiva tienen efectos que van más allá del ámbito económico, pues debilitan las democracias, incrementan condiciones de inseguridad y frenan el desarrollo sostenible.
La presidenta de la CIM, Niurka Palacio Urriola, convocó a las delegaciones participantes a sostener un intercambio abierto sobre los desafíos pendientes en materia de igualdad económica.
“Un debate abierto, sincero, vehemente pero siempre respetuoso y orientado a mejorar la vida de las mujeres de nuestro continente”, expresó durante la sesión inaugural.
Palacio Urriola subrayó que los derechos económicos son un componente central para fortalecer la participación política de las mujeres, facilitar su salida de contextos de violencia y ampliar su contribución al desarrollo de las naciones.
Uno de los mensajes que marcó el inicio de la Asamblea fue el pronunciado por la secretaria ejecutiva de la CIM, Alejandra Mora Mora, quien describió las realidades que enfrentan millones de mujeres en la región.
Mora Mora señaló que el debate responde a un escenario regional en el que persisten desigualdades estructurales. Al referirse a las mujeres que han dedicado años al trabajo de cuidados sin reconocimiento económico, a quienes laboran en la informalidad sin acceso a pensiones o seguridad social, a quienes encuentran obstáculos para acceder al sistema financiero o a aquellas emprendedoras que sostienen negocios sin respaldo suficiente, planteó que la discusión busca colocar estas experiencias en el centro de las políticas públicas.
También mencionó a las niñas y adolescentes que continúan percibiendo áreas como las ciencias, las matemáticas y las tecnologías digitales como espacios ajenos a sus posibilidades de desarrollo, una situación que, señaló, limita oportunidades futuras de inclusión económica.
La Asamblea reúne a ministras, delegadas gubernamentales, representantes de organismos internacionales, integrantes de la sociedad civil, especialistas y representantes diplomáticos de los Estados miembros y observadores de la OEA.
Durante las jornadas de trabajo se desarrollarán diálogos centrados en inclusión laboral, emprendimiento, acceso al financiamiento, digitalización y participación económica de las mujeres. Las discusiones estarán orientadas a la construcción de políticas públicas, marcos normativos y mecanismos de cooperación regional que permitan reducir las brechas existentes.
El lema elegido para esta edición, “Es tiempo de saldar la deuda”, sintetiza el enfoque del encuentro: impulsar acciones que atiendan las desigualdades económicas que persisten en el continente y que, de acuerdo con los participantes, impactan no solo a las mujeres, sino también al funcionamiento de las democracias, la economía y el desarrollo social de los países de las Américas.
Las deliberaciones concluirán con la adopción de acuerdos y líneas de acción que servirán de referencia para los gobiernos de la región en la definición de estrategias vinculadas a la autonomía económica y la inclusión de las mujeres en todos los sectores productivos.

