Monza prepara una batalla de velocidad con los compuestos más blandos de Pirelli

by Enlace Noticias

El Gran Premio de Italia llegará a la decimocuarta ronda de la temporada 2026 con una combinación que pondrá a prueba tanto la velocidad de los monoplazas como la capacidad de los equipos para administrar sus neumáticos. Pirelli confirmó que llevará al Autódromo Nacional de Monza los compuestos C3, C4 y C5, una selección que representa la gama más blanda disponible para esta temporada.

En el llamado Templo de la Velocidad, los pilotos recibirán dos juegos de neumáticos duros, tres de medios y ocho de blandos. También tendrán disponibles los intermedios y los neumáticos para lluvia extrema en caso de que las condiciones de la pista obliguen a cambiar la estrategia.

La distribución deja un margen importante para la clasificación y la carrera. Pirelli reservará un juego adicional de blandos para los pilotos que lleguen a la Q3, mientras que, si la carrera se disputa completamente sobre pista seca, todos deberán utilizar al menos dos compuestos lisos diferentes.

Monza plantea un desafío particular por su configuración. El circuito tiene 5.793 kilómetros y 11 curvas, pero sus largas rectas y las zonas de frenada hacen que la velocidad máxima y la eficiencia aerodinámica sean elementos determinantes. Este año, además, las nuevas unidades de potencia incrementarán el desafío relacionado con la gestión de la energía.

De acuerdo con las simulaciones de los equipos citadas por Pirelli, los tiempos por vuelta podrían ser aproximadamente dos segundos más rápidos que los registrados el año pasado.

El comportamiento de los neumáticos también estará condicionado por la distribución de las cargas. El eje delantero enfrentará menores exigencias durante las frenadas, debido a que varias de estas zonas se abordarán a velocidades reducidas. En contraste, el eje trasero tendrá mayor trabajo durante las salidas de las curvas, cuando los pilotos desplieguen toda la potencia disponible.

Ahí aparecen dos factores que pueden definir diferencias importantes entre los competidores: la estabilidad durante la frenada y la tracción a la salida de las curvas, especialmente en la Primera Chicane y en Ascari.

La configuración habitual de baja carga aerodinámica busca maximizar la velocidad en las rectas, pero obliga a los equipos a encontrar un equilibrio entre rendimiento en los sectores rápidos y capacidad para controlar el monoplaza en las zonas de frenada y aceleración.

El estado del asfalto tampoco debería representar un obstáculo excesivo para los neumáticos. Pirelli señala que Monza ofrece generalmente un buen nivel de agarre desde las primeras sesiones y que no hubo modificaciones importantes después del reasfaltado completo realizado en 2024, cuando se colocó una mezcla de asfalto relativamente lisa.

Para esta edición se reconstruyeron los bordillos de las curvas 1, 4 y 8, mientras que en la curva 5 se sustituyó una zona de grava por una escapatoria de asfalto.

La principal preocupación durante la carrera estará en el eje trasero, donde podría aparecer sobrecalentamiento. Sin embargo, la degradación prevista no debería ser suficiente para comprometer de manera significativa el rendimiento de los neumáticos.

Por ello, Pirelli considera que una estrategia de una sola parada aparece como la opción más probable para el domingo, aunque Monza ofrece numerosas oportunidades de adelantamiento que podrían alterar los planes iniciales de los equipos.

La elección C3-C4-C5 coloca a los pilotos ante una gama orientada al rendimiento y deja abierta una batalla estratégica en un circuito donde cada décima puede marcar la diferencia. En Monza, la velocidad será el punto de partida, pero la capacidad para frenar, traccionar y administrar el eje trasero puede terminar definiendo quién convierte esa velocidad en resultado.

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