La Selección Mexicana cerró la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 con una actuación inédita. El equipo dirigido por Javier Aguirre derrotó 3-0 a Chequia en el Estadio Ciudad de México, completó nueve puntos de nueve posibles, mantuvo su portería imbatida durante toda la primera ronda y avanzó a los dieciseisavos de final como líder absoluto del Grupo A.
Más allá del resultado, la noche dejó imágenes que reflejaron el momento que vive el conjunto nacional. La aparición de Guillermo Ochoa en la recta final del encuentro, el protagonismo de jóvenes como Mateo Chávez y Gilberto Mora, el gol de Álvaro Fidalgo y la celebración colectiva reforzaron la idea de grupo que Javier Aguirre ha impulsado desde el inicio del proceso.
El encuentro comenzó con dificultades para México. Durante la primera mitad, Chequia planteó un partido físico, con líneas compactas y pocos espacios para la circulación del balón. El conjunto mexicano controló la posesión, pero encontró problemas para generar oportunidades claras. Israel Reyes, Jorge Sánchez y Julián Quiñones protagonizaron los intentos más importantes antes del descanso, aunque ninguno logró romper el orden defensivo del rival.
La historia cambió en el segundo tiempo. México adelantó líneas, aumentó la intensidad de la presión y comenzó a encontrar espacios en la defensa checa.
El primer gol llegó al minuto 55. Luis Romo encontró a Mateo Chávez, quien apareció desde el sector derecho para definir con precisión y abrir el marcador. El lateral, que debutó como titular en el torneo, respondió con un gol en el escenario más importante de su carrera y celebró señalando hacia la tribuna donde se encontraban su padre, el exfutbolista Paulo «Tilón» Chávez, y su hermano.
Seis minutos más tarde, Gilberto Mora confirmó el impacto que ha tenido en el torneo. El joven mediocampista filtró un pase que Julián Quiñones aprovechó tras una serie de rebotes para ampliar la ventaja y encender al Estadio Ciudad de México.
El momento más emotivo llegó al minuto 77. Javier Aguirre decidió sustituir a Raúl Rangel para permitir el ingreso de Guillermo Ochoa, quien disputó minutos en su sexta Copa del Mundo. El estadio respondió con una ovación mientras el guardameta recibió el reconocimiento de la afición y, al concluir el encuentro, besó los postes de la portería en un gesto que fue interpretado como un homenaje a una trayectoria mundialista que podría haber vivido su último capítulo.
Los primeros en abrazarlo fueron los también guardametas Raúl Rangel y Carlos Acevedo, reflejando el ambiente que impera dentro del plantel. El propio Aguirre había anticipado esa dinámica al asegurar que quienes no participaran estarían preparados para respaldar a sus compañeros cuando llegara el momento.
La goleada se completó en el tiempo agregado con una definición de Álvaro Fidalgo, quien selló el 3-0 y coronó una actuación dominante de la selección mexicana.
Después del partido, la convivencia del grupo volvió a llamar la atención. Mientras sonaba música de banda en la zona mixta, Fidalgo sonrió al identificar a Alexis Vega como responsable del ambiente festivo y explicó el significado del entorno construido por el cuerpo técnico.
«Javier habla mucho de familia y a veces es una palabra muy fuerte, porque una familia es una familia. Pero sinceramente, si vieran el grupo humano que hay aquí, la relación entre los jugadores, el cuerpo técnico y todo el staff, entenderían por qué lo dice. Es algo digno de admirar», expresó el mediocampista.
Obed Vargas también destacó el impacto que representa compartir vestidor con Guillermo Ochoa. «Lo veíamos por televisión y ahora tenerlo como compañero es increíble. Es una persona que admiramos mucho por su carrera y, más allá de eso, por la persona que es fuera de la cancha. Estamos muy felices de que hoy pueda tener el homenaje que merece muchísimo», señaló.
Mateo Chávez atribuyó el rendimiento del equipo a la unidad construida durante la concentración. «Sobre todo la familia, la solidez, la solidaridad con el compañero que tengo al lado. Toque al que le toque, están con máxima entrega», afirmó al explicar la clave del pleno de victorias conseguido por el Tricolor.
La actuación también dejó registros históricos. Por primera vez México ganó los tres partidos de una fase de grupos en una Copa del Mundo y, además, mantuvo su portería sin recibir anotaciones en toda esa etapa por primera vez desde el Mundial de 1970.
Con nueve puntos, seis goles a favor y ninguno en contra, la Selección Mexicana regresará al Estadio Ciudad de México el próximo 30 de junio para disputar los dieciseisavos de final frente a uno de los mejores terceros lugares de los grupos C, E, F, H o I. El equipo de Javier Aguirre llegará a esa instancia respaldado por sus resultados, pero también por una identidad colectiva que ha comenzado a reflejarse tanto dentro como fuera del terreno de juego.

