Medias Rojas de Boston volvió a golpear en el Comerica Park y venció 10-3 a Tigres de Detroit, en una segunda noche consecutiva donde la ofensiva visitante marcó el ritmo desde el primer inning y sostuvo la presión hasta asegurar su primera serie ganada bajo el mando del dirigente interino Chad Tracy.
El ataque comenzó de inmediato. En la parte alta del primer episodio, Ceddanne Rafaela conectó un jonrón de tres carreras por el jardín derecho que abrió el camino para Boston. Tres entradas más tarde, los visitantes construyeron un rally de cinco anotaciones basado únicamente en sencillos productores. Rafaela volvió a aparecer con un imparable, seguido por batazos de Andruw Monasterio, Caleb Durbin y Connor Wong, que ampliaron la ventaja y mantuvieron a Detroit sin respuesta.
En el cuarto inning regresó el poder. Willson Contreras abrió la entrada con su octavo cuadrangular de la temporada, un batazo de 449 pies registrado por Statcast y acompañado por un bat flip que encendió el ambiente. Wilyer Abreu siguió con otro jonrón por el jardín derecho, lo que dejó a Tigres en una situación comprometida.
El momento más tenso llegó inmediatamente después. Framber Valdez golpeó a Trevor Story con el primer pitcheo tras los jonrones consecutivos, lo que provocó la molestia del bateador y el vaciado de ambas bancas. No hubo golpes, pero el umpire Jonathan Parra expulsó al zurdo dominicano al considerar evidente la intención. “Creo que fue intencional. Creo que fue una cobardía”, declaró Tracy al finalizar el encuentro. Story añadió: “Esos son mis muchachos. Siempre es bueno ver que me respalden así”.
Mientras la ofensiva marcaba el ritmo, Brayan Bello ofreció su mejor presentación en semanas. Utilizado como relevista largo, trabajó siete entradas con cuatro hits permitidos, una carrera, una base por bolas y siete ponches. Bello lanzó 94 pitcheos, 66 de ellos en zona, y mantuvo fuera de balance a la alineación de Detroit durante todo su relevo.
Boston, ahora con marca de 15-21, aseguró la serie antes del duelo del miércoles y dejó atrás el prolongado bajón ofensivo que había caracterizado su inicio de campaña. Con dos noches consecutivas de producción oportuna y un pitcheo que respondió en los momentos clave, los Medias Rojas cerrarán su estancia en Detroit con la posibilidad de completar la barrida.

