Los Steelers de Pittsburgh iniciarán la temporada 2026 con una nueva dirección técnica y una apuesta que mira al pasado para intentar modificar el presente. Mike McCarthy asumió el cargo de entrenador en jefe tras la salida de Mike Tomlin, quien puso fin a una etapa de 19 temporadas al frente de la franquicia, con el objetivo de recuperar una ofensiva que durante los últimos seis años ha permanecido fuera del grupo de las diez mejores de la NFL en puntos anotados.
El regreso de McCarthy a Pittsburgh, su ciudad natal, marca el inicio de su decimonovena campaña como entrenador principal en la liga, luego de dirigir durante 13 temporadas a los Green Bay Packers y cinco a los Dallas Cowboys. Su historial respalda la expectativa que genera su llegada: en 11 ocasiones sus ofensivas terminaron entre las diez mejores en yardas y en 12 se ubicaron entre las más productivas en puntos.
Lejos de anunciar una transformación radical, McCarthy dejó claro que la identidad ofensiva mantendrá los principios que han acompañado su trayectoria. «Tienes creencias fundamentales, que se establecieron durante esos primeros años, y a partir de ahí surgen variaciones. Hay muchas jugadas similares y muchos esquemas similares, pero cada uno los ejecuta de manera un poco diferente», explicó el nuevo entrenador.
Su último paso por Dallas concluyó con una ofensiva que ocupó el lugar 21 de la NFL en anotación durante 2024. Ahora recibe un ataque de Pittsburgh que en 2025 terminó en la posición 16 y que continúa buscando la consistencia necesaria para volver a competir entre los protagonistas de la Conferencia Americana.
La transición también representa el reencuentro entre McCarthy y Aaron Rodgers. El mariscal de campo disputará su segunda temporada con Pittsburgh y la vigésimo segunda de su carrera profesional, en lo que apunta a ser su último año en la NFL. Ambos construyeron una de las asociaciones más exitosas de Green Bay, incluida la conquista del Super Bowl XLV, y ahora intentan trasladar esa experiencia a una franquicia que no gana un partido de postemporada desde la campaña de 2016.
Rodgers reconoció que la adaptación al sistema ofensivo ha sido natural gracias al tiempo que trabajó con McCarthy. «Pasé 13 años en el sistema ofensivo de McCarthy. Cambió algunas cosas cuando estuvo en Dallas. Son jugadas que solíamos usar, pero ahora les ha dado otro nombre», señaló el veterano quarterback.
El pasador también destacó la evolución del esquema ofensivo que implementará Pittsburgh. «Son simplemente las próximas generaciones de la ofensiva de la Costa Oeste. Desde un punto de vista fundamental, todo se reduce a la sincronización del quarterback», afirmó.
La ofensiva contará además con nuevos elementos. La incorporación de Michael Pittman, procedente de los Indianapolis Colts mediante un intercambio, amplía las opciones para Rodgers en un grupo de receptores encabezado por DK Metcalf y reforzado con el novato Germie Bernard.
El cuerpo técnico también ha dejado entrever la línea que seguirá el equipo. El entrenador de corredores, Ramon Chinyoung Jr., quien trabajó anteriormente con McCarthy en Dallas, resumió la intención del nuevo proyecto con una frase que refleja el cambio de enfoque: «Puedo asegurarles que estamos volviendo a los orígenes. Estamos volviendo a la esencia del entrenador McCarthy».
Con un récord de 174 victorias, 112 derrotas y dos empates como entrenador en jefe, además de 12 apariciones en los playoffs, McCarthy inicia una etapa en la que el desafío no será únicamente recuperar la productividad ofensiva de los Steelers, sino demostrar que una fórmula construida durante casi dos décadas aún puede devolver a la franquicia al escenario donde dejó de competir hace casi diez años.

