Más de 1.4 millones de personas mueren cada año por falta de agua segura; la OMS plantea una estrategia global para enfrentar la crisis

by Enlace Noticias

La falta de acceso al agua potable, al saneamiento y a servicios básicos de higiene continúa representando una de las principales causas de enfermedades y muertes prevenibles en el mundo. Frente a este escenario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una estrategia para la próxima década con el propósito de fortalecer las políticas públicas, mejorar la coordinación entre los sectores de salud, agua y medio ambiente, e impulsar inversiones destinadas a garantizar estos servicios.

El organismo internacional informó que cada año al menos 1.4 millones de personas fallecen por causas asociadas a la falta de agua segura, saneamiento e higiene, una cifra que mantiene vigente un problema de salud pública pese a los avances registrados durante las últimas décadas.

De acuerdo con la OMS, 2 mil 100 millones de personas aún carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura, mientras que 3 mil 400 millones no cuentan con servicios adecuados de saneamiento. Además, 106 millones de personas consumen agua directamente de ríos, lagos u otras fuentes superficiales sin tratamiento y 354 millones continúan practicando la defecación al aire libre.

El organismo advierte que estas condiciones incrementan la propagación de enfermedades infecciosas y afectan principalmente a comunidades rurales, poblaciones desplazadas y regiones donde la infraestructura y los servicios públicos presentan mayores limitaciones.

La estrategia presentada busca que el acceso al agua, el saneamiento, la higiene y la gestión de residuos dejen de ser considerados únicamente como obras de infraestructura y sean incorporados como componentes centrales de las políticas de salud pública, la adaptación al cambio climático y la preparación ante emergencias sanitarias.

La OMS también identifica nuevos factores que agravan la situación, entre ellos el cambio climático, las sequías, las inundaciones, los brotes epidemiológicos, los procesos migratorios y el deterioro de la infraestructura existente.

Según el informe, las sequías reducen la disponibilidad de agua para consumo humano, mientras que las inundaciones contaminan fuentes de abastecimiento y dañan redes de distribución, incrementando el riesgo de enfermedades.

La situación también alcanza a los propios sistemas de salud. Durante 2023, alrededor de mil 100 millones de personas recibieron atención médica en establecimientos sin suministro suficiente de agua; mil 700 millones fueron atendidas en centros sin servicios básicos de higiene y 2 mil 800 millones acudieron a instalaciones sin una gestión adecuada de residuos sanitarios.

Aunque el panorama continúa siendo amplio, la OMS sostiene que las políticas públicas enfocadas en agua y saneamiento han demostrado resultados. Desde 1990, las muertes por enfermedades diarreicas se redujeron cerca de 80 por ciento, más de 2 mil millones de personas obtuvieron acceso a agua potable gestionada de forma segura y casi 3 mil millones mejoraron sus servicios de saneamiento.

El organismo señala que ampliar estos servicios no solo disminuye la incidencia de enfermedades, sino que reduce la presión sobre hospitales y sistemas de salud, además de fortalecer la capacidad de respuesta frente a brotes como el cólera y otras enfermedades transmisibles.

Entre las acciones planteadas destaca el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria mediante el análisis de aguas residuales para detectar oportunamente la circulación de virus y otros agentes infecciosos, herramienta que permitiría activar respuestas tempranas ante futuras emergencias.

La estrategia también contempla incorporar los riesgos derivados del cambio climático en las normas de calidad del agua, mejorar la gestión de aguas residuales y residuos hospitalarios, fortalecer la recopilación de datos y apoyar a los gobiernos en la elaboración de regulaciones y estándares sanitarios.

La OMS puntualiza que su función no consiste en construir infraestructura hidráulica o sistemas de alcantarillado, sino en establecer normas internacionales de salud, brindar asistencia técnica y respaldar a los países en el desarrollo de servicios seguros y sostenibles.

Finalmente, la agencia de Naciones Unidas informó que reforzará su colaboración con UNICEF para ampliar el acceso al agua, saneamiento e higiene en comunidades vulnerables, con el objetivo de reducir las brechas existentes y disminuir una carga de mortalidad que, de acuerdo con los datos presentados, continúa siendo prevenible mediante inversiones, planificación y fortalecimiento de los sistemas públicos.

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