Seattle encontró en el batazo largo la única vía para sostenerse en el juego y, con ello, asegurar la serie. Los Marineros derrotaron 5-4 a los Medias Blancas en el T-Mobile Park, en un cierre que volvió a exponer las dificultades del bullpen, pero también su capacidad de reacción tras la derrota del martes.
El desarrollo del encuentro dejó claro desde temprano que el margen sería estrecho. Emerson Hancock trabajó cinco entradas en las que permitió dos carreras, pero el episodio clave fue el primero. El abridor llenó las bases sin outs tras otorgar pasaportes consecutivos; sin embargo, logró salir sin daño, evitando que el juego se inclinara desde el inicio.
La diferencia llegó hasta la séptima entrada. Jhonny Pereda rompió el equilibrio con el primer cuadrangular de su carrera, colocando a Seattle al frente. Minutos después, Randy Arozarena amplió la ventaja con un jonrón de dos carreras que terminó por marcar el rumbo del juego.
El impacto de esos batazos se reflejó en el cierre. Seattle volvió a depender de su relevo, y la respuesta fue irregular. Eduard Bazardo permitió una carrera en la octava entrada en medio de problemas de control, mientras que en la novena José A. Ferrer concedió cuadrangular al emergente Randal Grichuk, reduciendo la ventaja a la mínima.
El escenario obligó a Ferrer a recomponerse en el mismo inning. El relevista respondió con tres ponches consecutivos sobre Munetaka Murakami, Derek Hill y Colson Montgomery, asegurando el triunfo y su tercer salvamento de la temporada.
El manejo del bullpen evidenció ajustes tras lo ocurrido un día antes. Seattle evitó utilizar a Andrés Muñoz luego de su salida complicada en la novena del juego previo, optando por una rotación de cuatro relevistas para cerrar el encuentro.
La ofensiva también dejó una lectura clara. Los Marineros confirmaron su dependencia del poder al mejorar su registro a 21-13 cuando conectan al menos un cuadrangular, en contraste con su marca de 3-14 en juegos sin jonrón.
El resultado permitió a Seattle rescatar la serie pese a una estadía marcada por inconsistencias. La victoria se construyó con dos swings oportunos, pero volvió a dejar en evidencia un relevo que mantiene al equipo al límite en los innings finales.

