Marineros encuentran la fórmula y ganan en extrainnings para extender su mejor racha del año

by Enlace Noticias

Durante buena parte de los primeros dos meses de la temporada, los Marineros de Seattle fueron un equipo incapaz de cerrar partidos apretados. Las derrotas en juegos decididos por una carrera y los tropiezos en entradas extras formaron parte de una campaña marcada por la irregularidad. Hoy, el panorama comienza a cambiar.

Seattle consiguió su séptima victoria consecutiva al derrotar 3-2 a los Mets de Nueva York en diez entradas, una racha que representa su mejor momento de la temporada y que además le permitió colocarse por primera vez con marca de 32-29, tres juegos por encima de .500.

La noche en el T-Mobile Park terminó con una escena que resume el momento que atraviesan los Marineros: velocidad, ejecución y oportunismo.

Con el juego empatado en la décima entrada, el cubano-mexicano Randy Arozarena inició el episodio como corredor automático. Durante el turno de Patrick Wisdom, aprovechó un tercer strike cantado para robarse la tercera base, una acción que colocó la carrera del triunfo a sólo noventa pies del plato.

Instantes después apareció Cole Young.

El joven bateador conectó un sencillo hacia el jardín contrario y permitió que Arozarena cruzara el plato con la carrera que puso fin al encuentro y desató la celebración de los locales.

Sin embargo, el desenlace fue apenas el último capítulo de una noche que exigió paciencia.

Los Mets lograron mantener el partido bajo control durante gran parte del encuentro, mientras Seattle buscaba respuestas ofensivas. La primera llegó por conducto de Colt Emerson, quien conectó un cuadrangular solitario para mantener a los Marineros en la pelea.

Más adelante, cuando el marcador amenazaba con inclinarse hacia Nueva York, apareció Josh Naylor. Su jonrón en la séptima entrada igualó las acciones y mantuvo con vida a una novena que se ha acostumbrado a competir hasta el último out durante esta racha ganadora.

La celebración del cuadrangular, sin embargo, quedó acompañada por la incertidumbre. Poco después del batazo, Naylor abandonó el encuentro por razones que no fueron reveladas de inmediato por la organización.

Aun con esa baja, Seattle encontró la manera de sostenerse.

La victoria volvió a confirmar una transformación que se refleja en los números recientes. Antes de esta cadena de triunfos, los Marineros registraban marca de 6-12 en juegos definidos por una carrera y apenas 1-3 en extrainnings. Hoy, tres de sus siete victorias consecutivas han llegado precisamente bajo esas circunstancias.

La diferencia no parece menor.

Los equipos que aspiran a competir durante toda una temporada suelen encontrar soluciones en los partidos más cerrados. Seattle no lo estaba haciendo durante abril y mayo. Ahora sí.

El cambio también llega en un contexto favorable dentro de la División Oeste de la Liga Americana, donde ningún equipo ha logrado imponer un dominio consistente. Por ello, esta racha comienza a adquirir un valor adicional más allá de los triunfos acumulados.

La pregunta que rodea a los Marineros es si este rendimiento representa apenas un momento pasajero o el inicio de la versión que muchos esperaban desde el comienzo de la campaña.

El potencial de la plantilla nunca estuvo en discusión. Lo que faltaba era traducirlo en resultados.

Por ahora, Seattle sigue respondiendo. Ganó otro juego cerrado, volvió a salir adelante en entradas extras y extendió la mejor racha activa de su temporada. Siete victorias consecutivas después, los Marineros han dejado de perseguir respuestas y comienzan a construir argumentos para pensar que su temporada puede tomar un rumbo distinto.

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